la clase que me tocaba decidí tomar- y le di el dinero. Todo iba normal y me
me mi tiempo y caminar más lento y preguntó la hora. Acerqué mi mano
a un ritmo mucho más pausado. al bolsillo y levanté mi celular para
Pese a la calma, la vida a veces es
decirle que eran las 10:40 en punto.
demasiado buena para ser verdad. En ese momento, sin darme cuen-
Cometí el error más grande de aque- ta, había cometido el error. Seguí
lla mañana, aunque fui bastante tor- caminando, el transborde de Centro
pe para darme cuenta de lo que mi Médico a la línea café no es tan corto
mamá me había repetido todos los pero tampoco tan largo. Había olvi-
días cuando iba en la secundaria: dado ponerme mi otro audífono y
“Siempre que vayas a un lugar con noté que una persona venía de fren-
poca gente mantente atento a todo te hacia mí. Lo único que me quedó
tu alrededor”, exclamaba a la hora fue voltear para determinar si podía
del desayuno. correr de espaldas.
No soy de leer mucho y desde ese Sin embargo, como diría Gabriel
día mi afición por la lectura se hizo García Márquez, era la crónica de
mayor. Me detuve a comprar un pe- una muerte anunciada; sabían qué
riódico de deportes, un diario con celular traía, que estaba escuchando
una carátula que había logrado lla- música y que no prestaba atención.
mar mi atención, porque era de mi La persona delante de mí se dio
equipo favorito y del partido de ese cuenta que estaba consciente de la
fin de semana. tormenta que se avecinaba, así que
No había tumulto, así que pude se acercó con mayor velocidad y me
acercarme al individuo que vendía vi rodeado: dos sujetos aparecieron
los periódicos dentro del metro. Traía detrás de mí y el tercero estaba al
unas gafas obscuras y una playera frente. Como no había gente cerca
naranja que parecía un vestido largo. no pude pedir ayuda, tampoco ha-
Me quité un audífono para pregun- bía ningún policía.
tarle cuánto costaba el diario.
Ha sido uno de los episodios más
Me respondió el precio y saqué de escalofriantes de mi vida, ya que el
mi cartera un billete de veinte pesos sujeto que me veía a la cara tenía una
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