Zaguán Literario 07 Zaguán Literario 07 | Page 58

la clase que me tocaba decidí tomar- y le di el dinero. Todo iba normal y me me mi tiempo y caminar más lento y preguntó la hora. Acerqué mi mano a un ritmo mucho más pausado. al bolsillo y levanté mi celular para Pese a la calma, la vida a veces es decirle que eran las 10:40 en punto. demasiado buena para ser verdad. En ese momento, sin darme cuen- Cometí el error más grande de aque- ta, había cometido el error. Seguí lla mañana, aunque fui bastante tor- caminando, el transborde de Centro pe para darme cuenta de lo que mi Médico a la línea café no es tan corto mamá me había repetido todos los pero tampoco tan largo. Había olvi- días cuando iba en la secundaria: dado ponerme mi otro audífono y “Siempre que vayas a un lugar con noté que una persona venía de fren- poca gente mantente atento a todo te hacia mí. Lo único que me quedó tu alrededor”, exclamaba a la hora fue voltear para determinar si podía del desayuno. correr de espaldas. No soy de leer mucho y desde ese Sin embargo, como diría Gabriel día mi afición por la lectura se hizo García Márquez, era la crónica de mayor. Me detuve a comprar un pe- una muerte anunciada; sabían qué riódico de deportes, un diario con celular traía, que estaba escuchando una carátula que había logrado lla- música y que no prestaba atención. mar mi atención, porque era de mi La persona delante de mí se dio equipo favorito y del partido de ese cuenta que estaba consciente de la fin de semana. tormenta que se avecinaba, así que No había tumulto, así que pude se acercó con mayor velocidad y me acercarme al individuo que vendía vi rodeado: dos sujetos aparecieron los periódicos dentro del metro. Traía detrás de mí y el tercero estaba al unas gafas obscuras y una playera frente. Como no había gente cerca naranja que parecía un vestido largo. no pude pedir ayuda, tampoco ha- Me quité un audífono para pregun- bía ningún policía. tarle cuánto costaba el diario. Ha sido uno de los episodios más Me respondió el precio y saqué de escalofriantes de mi vida, ya que el mi cartera un billete de veinte pesos sujeto que me veía a la cara tenía una 57