Zaguán Literario 07 Zaguán Literario 07 | Page 46

dejó de correr por mis mejillas y por Qué sonido tan pelicular me pareció un momento me olvidé de Diana. el que salía de mis labios en ese mo- Olvidé los pasillos blancos, las batas mento, no lo había oído ya hacía me- del mismo color, los gritos y murmu- ses. Una risa tan horrenda que hizo a llos de aquel día. Debía ser la misma la chica saltar del susto, pero eso no hora de aquel 12 de julio, esos mo- me detuvo, seguí riendo. La razón de mentos donde los gritos eran insufi- esta conducta irracional era simple y cientes para expresar mi dolor: cuan- podía ser nombrada con todo y ape- do te arrancan el corazón del pecho llido: murió en ese hospital y es un sin anestesia. Desde ese día he ca- tema del que no se ha vuelto a ha- minado por las calles sin un latido blar desde que las puertas de la sa- y he visto la vida en blanco y negro. lida se cerraron tras de mí. ¿Por qué Alguna vez todo fue colorido… éra- estoy aquí y no en mi casa? Porque mos Diana y yo contra el mundo; el mi mundo ya no existe, ni la cuna ni mundo ganó. mi silla ni Diana; todo se cubrió en El silencio fue interrumpido por una llamas cuando me dijeron la hora de risa. Esta vez no era de ella, sino mía. muerte y se volvió cenizas cuando las 45