dejó de correr por mis mejillas y por Qué sonido tan pelicular me pareció
un momento me olvidé de Diana. el que salía de mis labios en ese mo-
Olvidé los pasillos blancos, las batas mento, no lo había oído ya hacía me-
del mismo color, los gritos y murmu- ses. Una risa tan horrenda que hizo a
llos de aquel día. Debía ser la misma la chica saltar del susto, pero eso no
hora de aquel 12 de julio, esos mo- me detuvo, seguí riendo. La razón de
mentos donde los gritos eran insufi- esta conducta irracional era simple y
cientes para expresar mi dolor: cuan- podía ser nombrada con todo y ape-
do te arrancan el corazón del pecho llido: murió en ese hospital y es un
sin anestesia. Desde ese día he ca- tema del que no se ha vuelto a ha-
minado por las calles sin un latido blar desde que las puertas de la sa-
y he visto la vida en blanco y negro. lida se cerraron tras de mí. ¿Por qué
Alguna vez todo fue colorido… éra- estoy aquí y no en mi casa? Porque
mos Diana y yo contra el mundo; el mi mundo ya no existe, ni la cuna ni
mundo ganó. mi silla ni Diana; todo se cubrió en
El silencio fue interrumpido por una llamas cuando me dijeron la hora de
risa. Esta vez no era de ella, sino mía. muerte y se volvió cenizas cuando las
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