palabras más crueles surgieron de la hecho y no lo hice. Pude haber ido a
boca del doctor: “No había nada que casa, pero el miedo y la cobardía me
pudiera hacerse”. encontraron con una joven en taco-
Tomé el portafolio que había deja-
nes altos y sonrisa honesta.
Llegué al departamento a las seis
minar, dejando al ángel de azul solo de la mañana. Todo estaba como lo
y parado en medio de la calle. Ella imaginaba, pero la cuna no estaba
no dijo nada, tampoco yo; no había vacía y la silla sí. Mi madre ocupaba
por qué usar palabras si con el sim- el cuarto de visitas; de ahí provenían
ple acto se dijo todo, pues antes de llantos y una canción infantil. “Dia-
reír mis labios se habían encontrado na hubiera cantado esa melodía con
con los suyos. Me encaminé al de- desafinación, supongo que es mejor
partamento para encontrarme con que la interprete mi mamá”, pensé.
mi peor enemigo y yo iba desarma- Entré a la habitación y mi madre me
do, con labios engañosos y un alma observó con preocupación. Solo la
que cantaba un réquiem, no por lo miré y le dije: “Hoy no tuve que pa-
sucedido el 12 de julio, sino porque sar por vino”, y dejé la recámara sin
ahora sí había algo que pude haber siquiera mirar dentro de la cuna.
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do en la banqueta y comencé a ca-