186 « VIRGILIO PIÑERA AL BORDE DE LA FICCIÓN. COMPILACIÓN DE TEXTOS »
Algunos críticos vieron más allá de sus narices... Para ellos Ubú era algo más que « una sucia bufonada ». En L ' Echo de Paris, Henry Bauer precisaba:
Es una farsa extraordinaria, de verbo excesivo, de grosería enorme, con una truculenta fantasía que recubre una inspiración mordaz y agresiva, desbordante de altanero desprecio por los hombres y las cosas; es un panfleto filosófico-político de aspecto desvergonzado, que escupe al rostro de las quimeras de la tradición y de los maestros inventados por el respeto de los pueblos. 13
Pero quien puso las cosas en su lugar, aunque con error de cálculo, fue Romain Coolus, de la famosa Revue Blanche. Se expresó en estos términos:
Es cierto que a título de excepción y presentado como una cosa « única », Ubú rey constituía un espectáculo curioso al que se ha dispensado una acogida un poco tonta. Por lo general se han sentido desengañados, como si Jarry hubiera prometido al mundo el evangelio del arte futuro. No es culpa suya, por cierto, y han sido injustos con él. Que yo sepa, Jarry no ha pretendido nunca que su pieza fuera una iniciación, ni que dentro de cuatro años el teatro universal, francés y extranjero dependiera de sus fórmulas. ¿ Entonces? 14
Pues entonces... pasaron cincuenta años y las piezas con mensaje úbico-esas piezas de las cuales decimos ahora, quizá para no comprometernos demasiado con ellas, que son teatro del absurdo- han dado ciento y raya a Ubú rey. En La lección, de Ionesco, el humor negro, la ferocidad y el desprecio son de un color más subido que en la pieza jarryana. Sin embargo, nadie se escandaliza; es más, el público piensa: « Eso está en el orden natural de las cosas ». Si esta pieza se hubiera dado en el París de la Belle Époque, de seguro que los espectadores al escuchar la famosa frase «¡ Cochina!», que el profesor dice al cadáver de la que fue su alumna, habrían vomitado en sus asientos. Pero ocurre que hoy no; hoy una parte del público sonreiría-por supuesto, « filosóficamente »- y la otra parte, diría: «¡ Qué ocurrente es Ionesco!». Y si al día siguiente
13 Henry Bauër: « Chronique. Ubu roi », L ' Écho de Paris, n.° 4564, Paris, 23 novembre, 1896, p. 1.
14 Cfr. Romain Coolus: « Notes dramatiques. L ' Œuvre: Ubu roi, par M. Alfred Jarry », La Revue Blanche, premier semestre, tome XII, 1897 [ La Revue Blanche, Slatkine Reprints, Genève, 1968, pp. 38-40 ].