Virgilio Piñera al borde de la ficción (La Habana: Editorial UH / Letras Cubanas, 2015) | Page 54
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atrevidas farsas. Todo ello dio origen más tarde a enconadas polémicas sobre la paternidad literaria de Ubú. Según el crítico y profesor de
inglés Charles Chassé, Jarry se habría limitado a introducir algunas
variantes en el texto y, sobre todo, era el verdadero autor del nombre
de la pieza teatral, es decir, Ubú. Chassé daba como únicos autores a
los hermanos Charles y Henri Morin. Esto es verdad, pero con una
reserva fundamental: nunca se encontró el cuaderno de los hermanos
Morin en el que supone estaba escrito el texto de Ubú. Es innegable
que Jarry se había adueñado de situaciones, incidentes y hasta de frases
de la farsa úbica de los Morin, pero fue él y solo él quien puso todo
eso sobre un plano literario. Jean de Gourmont aclaró las cosas en un
artículo aparecido en el Mercure en 1922. Decía, entre otras cosas:
Una obra literaria, por la colaboración de los lectores o del público, supera
a veces la significación que quiso darle el autor. Jarry y sus admiradores
han hecho de esta comedia de colegio, simple sátira de un viejo profesor,
el símbolo de la ferocidad burguesa. Ubú se ha transformado en un tipo
eterno que es ciertamente creación de Jarry, porque Jarry no solamente lo
ha sintetizado en la palabra «Ubú», sino que también ha vivido y encarnado este tipo del Padre Ubú. Lo verdaderamente divertido de esta historia
es que los hermanos Morin, que aún no ven en «su» héroe más que a un
viejo profesor, no comprenden ni comprenderán nada. Y a pesar de todas
las pruebas materiales, de todos los manuscritos y los dibujos firmados
«Ch. M.», Ubú es, continúa y continuará siendo la obra de Alfred Jarry,
aun cuando este no hubiera escrito más que su título.
¿Qué ha querido encarnar Jarry en Ubú? A este respecto se han
propuesto hipótesis atrevidas, tesis extremistas. Es natural que un
personaje inquietante provoque grandes derramamientos de tinta. Se
ha querido encontrar la filiación de Ubú en personajes tan disímiles
como Calibán, Thiers, Napoleón, Polichinela, el general Boulanger,
Punch, etc., etc. Max Jacob ha llegado a compararlo con Jesucristo.
Según Bretón, Ubú es el burgués de su tiempo y, más todavía, de
nuestro tiempo. Para Maurice Nadeau, Ubú «contiene en sí la cobardía, la ferocidad, el cinismo, el desdén por el espíritu y sus valores,
la prepotencia de la vulgaridad. Prototipo de una clase de tiranos y
de parásitos cuya acción Jarry no pudo contemplar en toda su extensión por su temprana muerte».6
6
Maurice Nadeau: «Les "excitaeurs" au surréalisme», Histoire du
surreálisme,
Editions du Seuil, Paris, 1945, p. 37 [Historia del surrealismo, Santiago Rueda,
Buenos Aires, 1948].