54}
VIDAMÉDICA / FalmedEduca
Telemedicina en Chile: los desafíos jurídicos y éticos de una medicina que llegó para quedarse
Por Gonzalo Gálvez, periodista FALMED. ha exigido mayores niveles de transparencia respecto de las características, beneficios y limitaciones de la atención remota.
Pedro Pablo Hansen Abogado Subjefe Área jurídica
Amás de tres años de la oficialización de la telemedicina en el país, el desarrollo de las atenciones a distancia ha modificado la relación médico-paciente y abierto nuevos debates sobre consentimiento informado, protección de datos y responsabilidad profesional. El abogado subjefe nacional de FALMED, Pedro Pablo Hansen, analiza los principales desafíos que enfrenta la medicina digital.
La pandemia aceleró un proceso que ya venía transformando la práctica médica en distintos lugares del mundo. En Chile, ese cambio quedó formalmente establecido en 2023, cuando la telemedicina fue incorporada al marco regulatorio nacional.
La normativa no solo reconoció la legitimidad de las consultas remotas, sino que también introdujo nuevas exigencias vinculadas con el consentimiento informado digital, la protección de los datos personales, la interoperabilidad de las fichas clínicas y el resguardo de la relación médico-paciente.
Para Pedro Pablo Hansen, abogado subjefe nacional de la Fundación de Asistencia Legal del Colegio Médico de Chile, uno de los aspectos más importantes de este proceso es comprender que la incorporación de herramientas digitales no modifica los estándares que históricamente han regido el ejercicio profesional.
“ La regulación consolidó la telemedicina como una modalidad legítima y permanente de atención, dejando atrás su carácter excepcional. También reafirmó que la distancia no modifica el estándar profesional: el médico debe actuar con el mismo rigor y conforme a la misma Lex Artis exigible en una consulta presencial”, explica.
El especialista destaca que el desarrollo de esta modalidad ha fortalecido el deber de información hacia los pacientes y
“ La ausencia de examen físico puede afectar la evaluación clínica, por lo que el paciente debe comprender claramente el alcance de la consulta a distancia. Asimismo, el médico mantiene plena autonomía para indicar una atención presencial cuando resulte necesaria para un diagnóstico o tratamiento seguro”, añade.
EL CONSENTIMIENTO INFORMADO EN LA ERA DIGITAL
Uno de los cambios más significativos introducidos por la normativa chilena es el reconocimiento del consentimiento informado digital. La legislación exige dejar constancia expresa de la aceptación o rechazo del paciente respecto de la modalidad remota, incorporando mecanismos que permitan verificar la autenticidad de esa decisión.
Sin embargo, Pedro Pablo Hansen advierte que este proceso no puede entenderse como una mera formalidad administrativa.
“ El consentimiento informado en telemedicina no debe reducirse a una aceptación formal. El paciente debe recibir información clara sobre la modalidad de atención, sus beneficios, riesgos y limitaciones, incluida la imposibilidad de realizar determinadas maniobras de examen físico”, señala.
Además, explica que la información entregada debe considerar aspectos tecnológicos, como las plataformas utilizadas, las medidas de seguridad implementadas y el eventual uso de registros audiovisuales.“ También es necesario verificar la identidad del paciente o de su representante y dejar constancia de la aceptación o rechazo de la atención remota en la ficha clínica”, afirma.
La forma en que se documenta el consentimiento dependerá de la complejidad del procedimiento. Las intervenciones invasivas o de mayor riesgo requerirán mecanismos escritos o electrónicos que permitan acreditar de manera fehaciente la voluntad del paciente.
EL DESAFÍO DE PROTEGER LA INFORMACIÓN CLÍNICA
La masificación de la telemedicina también ha puesto en el centro del debate la protección de los datos personales y