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VIDAMÉDICA / Reportaje
Salud en Chile. Esta medida generó un amplio rechazo de gremios médicos y funcionarios al reducir el financiamiento directo de los hospitales públicos y la red de Atención Primaria. El COLMED llevó sus observaciones a la Comisión de Salud del Senado. En una de esas sesiones, la Dra. Arriagada expuso en representación del Colegio Médico y de organizaciones de trabajadores de la salud, entre ellas Fenats Nacional, Fenasenf, Confederación Fenpruss, Fedeprus y Confedeprus. Allí entregó al subsecretario de Redes Asistenciales, Dr. Julio Montt, una carta dirigida a la ministra de Salud, Dra. May Chomalí, con cuatro solicitudes concretas: revertir el recorte a la APS; retrotraer medidas vinculadas al PPI y GRD; cumplir los compromisos de infraestructura de 2026; e incorporar a los gremios en la construcción del Presupuesto de Salud 2027. El gremio también participó en nuevas sesiones del Senado junto a las máximas autoridades de Hacienda, Presupuestos y Salud. El mensaje se mantuvo consistente: el Colegio Médico comprende la necesidad de responsabilidad fiscal y respalda la búsqueda de eficiencia, pero rechaza que el equilibrio de las cuentas públicas se construya debilitando la capacidad sanitaria del Estado.
EJEMPLOS INTERNACIONALES Chile no es el primer país que intenta exigir mayor productividad a un sistema público de salud bajo fuertes restricciones fiscales. Inglaterra ofrece probablemente uno de los ejemplos más ilustrativos. Después de una década de fuerte expansión del financiamiento y mejoras en el desempeño del Servicio Nacional de Salud( United Kingdom National Health Service, NHS) entre 2000 y 2010, el crecimiento presupuestario se desaceleró considerablemente durante la década siguiente. El sistema fue sometido a uno de los mayores desafíos de productividad de su historia. Al principio consiguió absorber parte de la presión, pero la productividad no es infinitamente elástica. El análisis retrospectivo de The King ' s Fund-organización benéfica independiente dedicada a las políticas de salud en el Reino Unido, que trabaja para mejorar la salud y la atención sanitaria- entre cuyas principales funciones se encuentran la investigación especializada, el desarrollo de liderazgo y el análisis de políticas públicas relacionadas con el Servicio Nacional de Salud( NHS) y la atención social, concluye que el menor crecimiento del financiamiento desde 2010, combinado con inversión de capital limitada y una planificación insuficiente de la fuerza laboral, contribuyó al deterioro posterior del desempeño del NHS. Aumentaron las presiones asistenciales y las listas de espera mientras el sistema enfrentaba crecientes dificultades de personal. Dinamarca, durante años, ha reorganizado su sistema hospitalario concentrando prestaciones complejas, fortaleciendo la especialización, digitalizando procesos y trasladando parte de la atención hacia niveles menos costosos y más cercanos a las personas. La actual reforma sanitaria danesa busca fortalecer la Atención Primaria, mejorar la coordinación entre hospitales, médicos generales y municipios, redistribuir profesionales hacia territorios deficitarios, ampliar la prevención y utilizar soluciones digitales y atención domiciliaria. Y lo hace acompañada de inversión. La OCDE estima que las reformas en curso implicarán gasto adicional durante los próximos años, precisamente porque transformar un sistema cuesta dinero antes de generar eficiencias. El modelo danés también muestra otra tendencia observada internacionalmente: concentrar ciertas prestaciones altamente especializadas puede mejorar simultáneamente calidad y eficiencia.“ En salud, eficiencia no significa simplemente gastar menos, sino utilizar los recursos para alcanzar mejores resultados sanitarios, con oportunidad, calidad y equidad. Un recorte que aumenta los tiempos de espera o reduce la capacidad resolutiva no constituye una ganancia de eficiencia, aunque mejore transitoriamente el balance financiero. Las mejoras sostenibles requieren cambios reales en la organización de la atención, inversión y capacidad de gestión”, señala el Dr. Cristián Rebolledo, PhD. en Salud Pública, Jefe Programa Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y Presidente del Departamento de Políticas de Salud y Estudios del COLMED. La misma organización internacional señala que numerosos países han reorganizado servicios complejos-como cardiología, accidentes cerebrovasculares, traumatología y oncología- en centros especializados, buscando acumular experiencia clínica, mejorar resultados y evitar la subutilización de equipamiento costoso. La enseñanza no es que Chile deba copiar a Dinamarca. Es que la productividad sanitaria requiere rediseño. No solo tijeras.
INSUMOS PARA MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD Un estudio de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad( 2022) sobre eficiencia en Atención Primaria identificó 56 hallazgos y formuló 36 recomendaciones. Sus estimaciones plantearon que, implementando determinadas mejoras en un horizonte de tres a cinco años, la APS podría incrementar significativamente su capacidad de atención, elevando su cobertura desde aproximadamente 50 % hasta 68 %. Las propuestas incluían mejorar los sistemas de información, ampliar el uso de tecnología y equipamiento, desarrollar herramientas como el teletriaje, revisar mecanismos asociados al financiamiento per cápita y fortalecer estrategias preventivas. Es decir, la eficiencia aparecía vinculada a reformas de gestión e inversión habilitante, no simplemente a disponer de menos recursos. Lo mismo sucedió con el uso de pabellones quirúrgicos. La investigación identificó 40 hallazgos y formuló 26 recomendaciones para aumentar el número de cirugías y reducir los tiempos de espera. Entre sus conclusiones, estimó que los quirófanos electivos funcionaban aproximadamente el 53 % del tiempo institucional disponible. También detectó problemas de coordinación, suspensiones quirúrgicas, tiempos muertos, dificultades de disponibilidad de equipos de apoyo y deficiencias en la priorización de pacientes. Las recomendaciones fueron concretas: mejorar la programación, aumentar la trazabilidad, disponer de servicios de apoyo durante más horas, reducir suspensiones, establecer incentivos adecuados y priorizar las listas de espera según diagnóstico y riesgo sanitario, no únicamente por antigüedad. Otro estudio de la CNEP ofrece un ejemplo concreto. Su investigación sobre compras e inventarios hospitalarios identificó oportunidades para mejorar la adquisición y gestión de medicamentos e insumos. La Comisión estimó posteriormente que la implementación gradual de sus recomendaciones podría liberar en el