Vida Médica Volumen 77 N°2 2025 2 | Page 24

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Resguardo ético de la profesión

UN DESAFÍO QUE NO PUEDE SEGUIR ESPERANDO

Desde su origen en el Juramento Hipocrático hasta los debates actuales sobre probidad y estándares éticos, la medicina ha sido una de las profesiones que mayor responsabilidad social conlleva. Hoy, en un contexto de crisis de confianza y vacío normativo, el Colegio Médico de Chile insiste en la necesidad de recuperar un sistema de resguardo ético de la profesión con criterios claros, pares capacitados e instituciones que garanticen transparencia, imparcialidad y resguardo del bien común.
Por Marcos Santis Hernández

El Juramento Hipocrático se originó en la antigua Grecia, en los últimos cinco siglos de la era precristiana y en un contexto marcado por significativos avances en el campo de la medicina. La referencia más antigua a este juramento fuera del conjunto de textos conocido como Corpus Hippocraticum se encuentra en los escritos del médico romano Escribonio Largus, del Siglo I d. C. La antropóloga estadounidense Margaret Mead ha afirmado que el Juramento Hipocrático representa no solo un hito en la evolución de la medicina, sino también un cambio profundo en la historia de la humanidad, ya que“ es la primera vez en nuestra tradición que se separa definitivamente el matar del curar. A través de todo el mundo arcaico, el médico y el brujo tendían a ser la misma persona. Aquel que tenía el poder para matar tenía poder para curar y, a la inversa, el que podía curar tenía que ser capaz de matar”. Con el paso de los siglos, nuevos desafíos han empapado el quehacer médico. El respeto de las normas éticas que rigen la profesión médica constituye un elemento esencial del ejercicio profesional. La vulneración de estas normas no sólo afecta a quienes son víctimas de las actuaciones antiéticas, sino que daña a la sociedad en su conjunto, pues estas conductas tienden a erosionar la confianza pública en quienes ejercen la medicina, elemento fundamental para el ejercicio de la medicina. Al igual que en la mayoría de los países de occidente, en Chile la tuición ética estuvo históricamente radicada en los respectivos Colegios Profesionales. Sin embargo, esta situación cambió durante la dictadura militar, cuando se eliminó la inscripción obligatoria y se les despojó de su capacidad resolutiva. Desde entonces, los Colegios Profesionales pasaron a tener el carácter de Asociaciones Gremiales. Esto se originó en 1980 y las razones no fueron ni legales ni médicas, sino principalmente de carácter económico. La Comisión de Estudios de la Nueva Constitución Política de la República-más conocida como Comisión Ortúzar-, encargada de redactar la Carta Fundamental, consideró inconveniente la existencia de agrupaciones profesionales con alto poder de negociación. Por ello, mediante el Decreto Ley 3621, del 7 de febrero de 1981 del Ministerio de Justicia, se eliminó la inscripción obligatoria en los colegios profesionales y la tuición ética fue transferida a los Tribunales de Justicia.