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PÁGINA DE
T AMMY T KACH
En el lugar y el momento adecuado
E
n una reunión
sobre como a-
traer más clien-
tes en venta di-
recta, una mujer com-
partió su estrategia: Estar en el lugar y el
momentos adecuados. Pensé, sí, pero
es más fácil decirlo que hacerlo. He es-
tado en el lugar adecuado algunas ve-
ces, como cuando, andando a lo largo
de la playa en Australia, me encontré con
un grupo de personas que acababan de
ver algunas ballenas. Pocos días antes vi
una corcovada, que mis amigos austra-
lianos me dijeron que era raro ver.
¿No te gustaría estar siempre en el
lugar y el momento adecuado? Algunas
veces es así por casualidad, o como res-
puesta a una oración, pero no es algo
que podamos planear o controlar.
Cuando esas coincidencias ocurren,
algunos lo atribuyen a un alineamiento
de las estrellas; otros lo llaman suerte. A
los creyentes les gusta usar el término
Dios-incidencia, cuando sienten que Dios
estuvo claramente involucrado. Una
Dios-incidencia puede ser cualquier si-
tuación en la que parece que Dios haya
juntado a personas o circunstancias para
bien. Si leemos correctamente Romanos
8:28, describe algo que se aplica a toda
la vida. Este versículo bien conocido, pe-
ro a veces malinterpretado, no significa
necesariamente que todo lo que sucede
es orquestado o controlado por Dios. Pe-
ro sí significa que podemos esperar un
buen resultado incluso de los sucesos
más difíciles o trágicos de la vida.
Cuando Jesús murió en la cruz sus
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seguidores se preguntaron cómo aque-
llos horribles sucesos podrían traer algún
bien. Algunos de sus discípulos regresa-
ron a pescar resignados, concluyendo
que aquello era el final de Jesús y todo lo
que vino a hacer. Todo parecía perdido
en los tres días entre la crucifixión y la re-
surrección, pero como ellos descubrie-
ron, y nosotros sabemos ahora, no fue el
final. Fue solo el comienzo.
Dios, por supuesto, siempre había
planeado que el mayor bien resultara de
lo que parecía una situación imposible, y
fue más que una coincidencia o incluso
una Dios-incidencia. Fue el plan de Dios
desde el principio. Toda la historia hasta
entonces llevó a aquel evento decisivo
como parte del gran plan de amor y re-
dención de Dios. Jesús estaba en el lu-
gar y el momento adecuados, y porque
lo estuvo, nosotros también estamos en
el lugar y el momento adecuados. Esta-
mos justo donde él quiere que estemos.
En y por medio de él, estamos seguros
en el círculo del Padre, el Hijo y el Espíri-
tu, amados y redimidos por el mismo po-
der que resucitó a Jesús.
Sin importar cuán desesperanzadas
sean las circunstancias que nos rodeen,
al final todo actuará para bien porque
Dios nos ama. De la misma forma que
las mujeres y los discípulos se derrumba-
ron durante aquellos tres días oscuros,
nosotros algunas veces caemos en el
desespero, ya sea por nosotros o por
otros cuyas vidas parecen no tener espe-
ranza. Pero Dios enjugará toda lágrima y
nos dará el final feliz que todos quere-
mos; todo porque Jesús estaba en el lu-
gar y el momento adecuado.
Verdad y Vida Mayo - Junio 2017
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