Verdad y Vida Mayo/Junio 2017 | Página 21

L A PÁGINA DE T AMMY T KACH En el lugar y el momento adecuado E n una reunión sobre como a- traer más clien- tes en venta di- recta, una mujer com- partió su estrategia: Estar en el lugar y el momentos adecuados. Pensé, sí, pero es más fácil decirlo que hacerlo. He es- tado en el lugar adecuado algunas ve- ces, como cuando, andando a lo largo de la playa en Australia, me encontré con un grupo de personas que acababan de ver algunas ballenas. Pocos días antes vi una corcovada, que mis amigos austra- lianos me dijeron que era raro ver. ¿No te gustaría estar siempre en el lugar y el momento adecuado? Algunas veces es así por casualidad, o como res- puesta a una oración, pero no es algo que podamos planear o controlar. Cuando esas coincidencias ocurren, algunos lo atribuyen a un alineamiento de las estrellas; otros lo llaman suerte. A los creyentes les gusta usar el término Dios-incidencia, cuando sienten que Dios estuvo claramente involucrado. Una Dios-incidencia puede ser cualquier si- tuación en la que parece que Dios haya juntado a personas o circunstancias para bien. Si leemos correctamente Romanos 8:28, describe algo que se aplica a toda la vida. Este versículo bien conocido, pe- ro a veces malinterpretado, no significa necesariamente que todo lo que sucede es orquestado o controlado por Dios. Pe- ro sí significa que podemos esperar un buen resultado incluso de los sucesos más difíciles o trágicos de la vida. Cuando Jesús murió en la cruz sus www.comuniondelagracia.es seguidores se preguntaron cómo aque- llos horribles sucesos podrían traer algún bien. Algunos de sus discípulos regresa- ron a pescar resignados, concluyendo que aquello era el final de Jesús y todo lo que vino a hacer. Todo parecía perdido en los tres días entre la crucifixión y la re- surrección, pero como ellos descubrie- ron, y nosotros sabemos ahora, no fue el final. Fue solo el comienzo. Dios, por supuesto, siempre había planeado que el mayor bien resultara de lo que parecía una situación imposible, y fue más que una coincidencia o incluso una Dios-incidencia. Fue el plan de Dios desde el principio. Toda la historia hasta entonces llevó a aquel evento decisivo como parte del gran plan de amor y re- dención de Dios. Jesús estaba en el lu- gar y el momento adecuados, y porque lo estuvo, nosotros también estamos en el lugar y el momento adecuados. Esta- mos justo donde él quiere que estemos. En y por medio de él, estamos seguros en el círculo del Padre, el Hijo y el Espíri- tu, amados y redimidos por el mismo po- der que resucitó a Jesús. Sin importar cuán desesperanzadas sean las circunstancias que nos rodeen, al final todo actuará para bien porque Dios nos ama. De la misma forma que las mujeres y los discípulos se derrumba- ron durante aquellos tres días oscuros, nosotros algunas veces caemos en el desespero, ya sea por nosotros o por otros cuyas vidas parecen no tener espe- ranza. Pero Dios enjugará toda lágrima y nos dará el final feliz que todos quere- mos; todo porque Jesús estaba en el lu- gar y el momento adecuado. Verdad y Vida Mayo - Junio 2017 21