Verdad y Vida Mayo/Junio 2017 | Page 19

toles del Nuevo Testamento. Parece que el Espíritu toma en cuenta todo sobre un profeta en particu- lar o autor apostólico y graciosamente hace uso de él. El Espíritu incorpora la lengua, la cultura y el medio sociocultu- ral del mismo, así como su propia rela- ción con Dios, en sus propósitos comu- nicativos. El Espíritu usa los elementos humanos de los profetas o apóstoles seleccionados. Pero el Espíritu usa esos elementos en una forma que los capacita para referirse a rea- lidades más allá de las creadas. El Espíritu se encarga de ellos en una forma que les da a sus palabras una capacidad para comunicar eso que ellas nunca tendrían por sí mismas. Así, por el Espíritu, las Escritu- ras, como un todo, sirven como una forma de comunicación escrita que Dios puede usar continuamente pa- ra darse a conocer a sí mismo y sus caminos a su pueblo, a lo largo de los siglos. Si el Espíritu no hu- biese actuado con esos individuos no tendríamos ningún acceso a la palabra de Dios con autoridad y confianza. Así que podemos agra- decer a Dios por elegir a ciertos individuos a lo largo de los siglos, e inspirarlos por medio de su Espíritu, para hablar fielmente por él. blia no solo la inició, seleccionando e inspirando a ciertos individuos, sino también supervisando como eran trans- mitidas y finalmente coleccionadas. A esta forma de la gracia de Dios la lla- mamos su providencia. Aparentemente un aspecto de la su- pervisión providencial de Dios incluyó también alguna acción editora inspirada del material preexistente. Dios, provi- dencialmente, mantuvo contacto con su Tenemos estas palabras escritas porque de alguna forma han sido preservadas para nosotros a lo largo de los siglos. Esto también debe considerarse como la acción graciosa y don de Dios. Por su gran amor por nosotros el Dios de la Bi- palabra escrita y con el proceso por el que fue canonizada (reunida en una co- lección autorizada). Por supuesto, si el Dios de la Biblia quería que tuviésemos un testimonio escrito de su Palabra, en- tonces no debería de sorprendernos que también haya anticipado y asegu- rado su preservación a lo largo de los siglos. Después de todo, ¡Dios tiene que ser muy inteligente para ser Dios!). www.comuniondelagracia.es Verdad y Vida Mayo - Junio 2017 Preservación providencial 19