velada literaria Décadas de Amor | Page 35

Había estado ahí más de quince minutos, de pronto vi salir a Santiago, se estaba despidiendo de otros jóvenes, al parecer tenían una gran amistad. Después de despedirse se dirigió a su auto. De repente, escuché una voz a mi lado: “Hola, ¿estás esperando a alguien?” A lo cual respondí: “Sí, pero creo que ya no vendrá.” Santiago amablemente me preguntó: “¿Quieres que te lleve?” No sabía qué contestarle, era obvio mi desconfianza pues no lo conocía. Sin embargo, como ya era muy tarde y no me quería ir caminando sola, respondí que sí.

De camino a mi casa hablamos. Pienso que es buena persona. En su plática me confesó que él también tenía serios problemas con el alcohol, pero se había recuperado gracias a su familia y amigos. Aseguró que eran lo mejor que le había pasado en la vida. Además, explicó que durante su problema su grupo de amigos era muy grande, pero cuando recayó, muy pocos estuvieron para apoyarlo. Cuando llegamos a casa, le agradecí. Nos despedimos y me pidió mi teléfono era una persona agradable, así que no dudé y le di mi número. Dijo que deberíamos salir algún día y sin pensarlo acepté.