que hice mi mayor esfuerzo en verme lo más atractiva posible. El timbre sonó, bajé tranquilamente para no verme desesperada y lo saludé con un beso en la mejilla. Mi padre lo interrogó un poco y me emocionó ver que sus respuestas siempre fueron las adecuadas. Después, nos marchamos. Tuvimos una tarde espectacular. Me llevó a un lugar donde servían unos cafés deliciosos. Lo pasamos tan bien que me pidió una segunda cita. Accedí muy feliz.
Ha pasado un mes, Carlos y yo salimos en varias ocasiones y ha sido increíble. Hasta que me llevó a un lugar inesperado y ahí me pidió que fuera su novia. Me pareció muy romántico y peculiar. Él siempre fue muy caballeroso y detallista. Pronto, sin darme cuenta cumplimos dos meses juntos. Fue entonces cuando me invitó a reunirme con su familia. Llegado el momento, me comporté lo mejor posible, aunque me dio la impresión que no les fue placentero conocerme. Justo después de la cena, Carlos me contó que le pidieron dejar de verme. No nos rendimos, así que nos veíamos a escondidas. Aunque lo intentamos, fue muy complicado. Después de un tiempo conversamos sobre nuestra situación y llegamos a la conclusión que debíamos terminar y seguir cada uno por su propio camino.
Esos días fueron los peores de mi vida. No salía de mi casa, ni siquiera con mis amigas. Mis padres comenzaron a preocuparse por mí, no entendían por lo que estaba pasando. Me sentía devastada. Después de unos días de estar encerrada en mi cuarto, mis padres fueron duros conmigo y me obligaron a salir. El primer día no hablé mucho pero el segundo, me sentí en confianza y me desahogué con mis amigas… Carlos fue saliendo de mi mente poco a poco y de esta forma me fui liberando de su recuerdo.