esto era imposible. Después de pensarlo por unos segundos, decidí meter dentro de la caja del LP el número de mi casa, escrito en un pequeño pedazo de papel que se encontraba en mi bolsillo. Esperaba que con esto me contactara. Me dio las gracias y nuevamente se marchó.
Esperé impaciente su llamada durante todo el dia y alrededor de las cuatro de la tarde el teléfono finalmente sonó. Sin pensarlo, contesté. Tristemente, al atender el teléfono, me percaté que no era él. Era mi hermano buscando a mi madre. Me decepcioné un poco y me dirigí hacia mi recámara. Encendí la radio para distraerme y en un abrir y cerrar de ojos se hizo de noche. El teléfono seguía sin sonar, así que me di por vencida y decidí alistarme para dormir. De pronto sonó el teléfono, no me preocupé por contestar, ya que nunca pensé que fuera él. Guardé silencio para escuchar con quién habla mi mamá y lo primero que oí fue “¿Con quién tengo el gusto?” Mi mamá nunca contesta así. Entonces supuse que era él. Salí de mi cuarto y me dirigí hacia la sala, donde se encontraba mi madre con el teléfono. Rápidamente le pregunté quién era y lo único que contestó fue “te busca Carlos”. Me entregó el teléfono y se retiró para darme privacidad. Él pensó que seguía hablando con mi madre y me preguntó “¿Señora, se encuentra su hija?” Por lo que respondí “Sí soy yo, Alicia” Hablamos durante un rato y antes de colgar me invitó a tomar un café. Acordamos fecha, hora y colgamos.
Tuve que esperar una semana para poder verlo. Sinceramente, sentí que la espera fue un poco larga, en verdad tenía deseos de verlo. Llegó el día esperado, así que hice mi mayor esfuerzo en verme lo más atractiva posible. El timbre sonó, bajé tranquilamente para no verme desesperada y lo saludé con un beso en la mejilla. Mi padre lo interrogó un poco y me emocionó ver que sus respuestas siempre fueron las adecuadas. Después, nos marchamos. Tuvimos una tarde espectacular. Me llevó a un lugar donde servían unos cafés deliciosos. Lo pasamos tan bien que me pidió una segunda cita. Accedí muy feliz.
Ha pasado un mes, Carlos y yo salimos en varias ocasiones y ha sido increíble. Hasta que me llevó a un lugar inesperado y ahí me pidió que fuera su novia. Me pareció muy romántico y peculiar. Él siempre fue muy caballeroso y detallista. Pronto, sin darme cuenta cumplimos dos meses juntos. Fue entonces cuando me invitó a reunirme con su familia. Llegado el momento, me comporté lo mejor posible, aunque me dio la impresión que no les fue placentero conocerme. Justo después de la cena, Carlos me contó que le pidieron dejar de verme. No nos rendimos, así que nos veíamos a escondidas. Aunque lo intentamos, fue muy complicado. Después de un tiempo conversamos sobre nuestra situación y llegamos a la conclusión que debíamos terminar y seguir cada uno por su propio camino.