Las palabras del presente
Despierta, mujer
Por: Isabella Mantilla Carreño. 10-C
En la sociedad actual las mujeres cuentan con más derechos y oportunidades que hace 100 años. ¿ Pero esto significa que las estigmatizaciones ya no existen?
Los chistes o comentarios machistas están normalizados para muchos, y permiten que se hagan así sean en broma, logrando que jamás se salga de dicho pensamiento, cultivando el retraso en nuevas generaciones. Cuando se insiste con mucho énfasis en la inferioridad de las mujeres, el temor real del que expone esta idea es que su superioridad se vea afectada. La manera de expresarlo es burlándose de ellas cuando hacen algo más o intentan aprender cosas nuevas, porque para muchos, « él » es inteligente por naturaleza y « ella » se esfuerza de más.
Asociamos el término rebeldía con el entusiasmo de salir de los estándares impuestos por la sociedad.
Esto es una invitación a ser rebeldes, haciendo lo que nos gusta sin tener en cuenta la valoración de los demás, ya que si se sigue construyendo dicha libertad se demostrará aún más que los estigmas son inseguridades de los que lo proponen.
Si aquellas que lucharon en un pasado para que las condiciones sean iguales pudieran vernos, deberían sentir orgullo de que actualmente aún algunas mujeres tenemos la oportunidad de elegir.
Muchas en el mundo siguen siendo oprimidas física y mentalmente, pero nosotras que tenemos el privilegio de elegir, nos pueden cerrar con llave el conocimiento, pero no hay llave que cierre la libertad de nuestra mente.
El poder de lo que escribo
Por: Juliana Restrepo Mora. 11-A
Siempre he pensado que escribir es una de esas pocas cosas que realmente nos pertenecen por completo. Nadie puede meterse en lo que escribimos si no queremos, por eso creo que ahí esta el primer motivo por el que la escritura da esperanza: porque es un espacio que es solo nuestro, sin filtros, sin la mirada de nadie más juzgando lo que somos por dentro.
Hay días en los que la realidad pesa demasiado. Días en los que uno quisiera simplemente no estar ahí, no lidiar con lo que esta pasando, desconectarse un rato de todo. Ahí es donde la escritura se vuelve mágica, porque permite hacer eso sin desaparecer de verdad. Te sientas, agarras una hoja o abres el Computador y de repente ya no estas en tu cuarto, ni en la ciudad o en donde estes. Estas en cualquier otro lugar que tu mente quiera crear; lo que hace que tengas la Sensación de alivio enorme cuando la realidad se siente demasiado pesada para cargarla sola.
Y lo bonito es que ese mundo cambia según lo que necesites en ese momento. A veces necesitas escribir sobre algo alegre, sobre un recuerdo bonito o sobre una fantasía que te haga sonreír. Otras veces necesitas sacar toda la tristeza, la rabia, el miedo, la preocupación para poder ponerlo en palabras para que deje de estar atrapado dentro de ti. La escritura no juzga qué es lo que sale, simplemente te da el espacio para que salga, y a veces eso es lo único que uno necesita: un lugar donde no tenga que explicar nada, donde no tenga que justificar por qué se siente de tal o cual manera, donde simplemente pueda existir con lo que siente.
Creo también que escribir es una forma de mantener viva la esperanza porque te permite imaginar otras posibilidades. Cuando uno está atrapado en una situación difícil, a veces la mente se cierra y solo ve el problema, solo ve lo que esta mal. Pero cuando empiezas a escribir, ya sea una historia, un diario, un poema o cualquier cosa, se abre un espacio para imaginar cosas distintas. Puedes escribir sobre cómo te gustaría que fueran las cosas, sobre finales felices, sobre personajes que superan lo que a ti te esta costando superar. Y aunque parezca que solo es ficción, esa ficción te recuerda que las cosas pueden cambiar, que hay otras formas de ver la vida, que no todo tiene que quedarse como esta.
Al final creo que escribir es eso: una forma de escaparse sin desaparecer, de transformarse sin dejar de ser uno mismo, de encontrar un lugar seguro en medio del caos. Es la posibilidad de crear otros mundos cuando el propio se siente demasiado difícil, y también es la posibilidad de entender mejor este mundo, el real, poniendo en palabras lo que a veces ni siquiera sabíamos que sentíamos. Por eso, para mí, escribir siempre va a ser sinónimo de esperanza. Porque mientras uno pueda escribir, siempre va a tener un lugar al cual volver, un refugio que nadie le puede quitar, y una forma de recordarse a sí mismo que, sin importar lo que esté pasando afuera, adentro siempre hay un espacio propio donde todo puede tener sentido.
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