Las palabras del presente
Frankenstein: la creación de un monstruo
Por: Alejandra Rodríguez Sanabria. 9-C
El libro Frankenstein, de Mary Shelley, presenta la historia de un monstruo, su creación y sus sufrimientos. Sin embargo, no es la historia que todos creemos: no presenta a un monstruo despiadado que intenta acabar con todo a su paso. Muestra a un ser traído de la muerte sin poder elegir, que además debe enfrentarse a una sociedad prejuiciosa que se deja guiar por las apariencias. La historia nos deja una enseñanza profunda: los monstruos no nacen, se crean.
Víctor Frankenstein, un científico de reconocida familia, busca superar a su padre y compensar la muerte de su madre. Cegado por la ambición, se embarca en un experimento que no solo rompe las leyes de la vida y la muerte, sino también las leyes morales. Con la intención de devolver la vida a un cuerpo difunto, comienza investigaciones y una búsqueda de recursos. Tras un largo período de fallos y triunfos, logra su propósito: crea a un nuevo ser a partir de otros, uno que no debería estar vivo. Aterrado con su propia obra, huye creyendo que así desaparecerá, pero aquel ser, que no debió existir, ya no puede ser destruido.
La criatura desconoce todo a su alrededor; no conoce el mundo, la sociedad ni lo que piensan. Posee cierta inocencia y vulnerabilidad a pesar de que sus rasgos físicos demuestran lo contrario. Al ver el temor reflejado en quien, por un momento, fue todo su mundo— su creador—, comienzan las confusiones. Huye y se pierde en el bosque, donde lo comienzan a cazar creyendo que es una amenaza, a pesar de no haber generado daños. Termina por encontrar una cabaña donde se refugia al lado de una familia; viviendo cerca de ellos entiende lo que es el idioma, las palabras y adquiere un poco de conocimiento.
El tiempo pasa y se vuelve su protector; había encontrado un estado de paz con el mundo. Sin embargo, las cosas están por cambiar. Todos se van y solo permanece un anciano invidente; la criatura, a pesar del miedo, se presenta ante él. El anciano no lo juzga, le enseña y se vuelve lo más parecido a un amigo. A pesar de lo mucho que todo había mejorado, la criatura busca su origen y la familia vuelve; pero ellos sí le temen y lo atacan al verlo.
Al principio, confundido, no entiende cómo funciona el mundo, por qué lo atacan al verlo, ni por qué, a diferencia de todos, él no muere. Más adelante comprende que las personas se dejan guiar por las apariencias y que no importa qué tan bueno seas si no les resultas apropiado a la vista. Entendiendo que está condenado a vivir marginado, pues ni siquiera puede morir, se llena de ira contra su creador y contra el mundo. Está decidido a encontrarlo y exigirle algo a cambio de haberle traído a este mundo que lo odia. Se presenta ante Victor y le exige una compañera, otro ser como él, para poder vivir con algo de compañía y no tener que permanecer entre las sombras, aislado de todo. Víctor se niega a hacerlo; no volvería a cometer otro error ni a romper tantas leyes invisibles que le pesarán el resto de su vida.
El monstruo, desesperado, caza a todo ser amado de Víctor y finalmente empieza una cacería entre creador y creación, donde el uno persigue al otro en el intento de matarlo. Esto los lleva a los confines del mundo, donde ambas versiones son escuchadas por un navegante: la versión del que crea un monstruo y la de la criatura que no surge siendo mala, sino que la sociedad y los humanos la obligan a transformarse en el enemigo que ellos creen ver desde un principio. Víctor muere y el monstruo acepta el mundo en el que ahora se encuentra condenado a vivir.
Esta historia muestra que el verdadero monstruo no era el ser que todos creemos, sino las personas: la sociedad que lo obligó a convertirse en lo que ellos creían ver incluso cuando no lo era. Los monstruos no nacen, sino que la sociedad los crea. Lo anterior sucede debido a que nos guiamos por los prejuicios, juzgamos por la apariencia y le tememos a lo desconocido. Vivimos en un estado de alerta donde no nos permitimos confiar en lo desconocido ni en lo que no entendemos por miedo a enfrentarnos a dolores que ya hemos recibido.
En conclusión, este libro no es sencillamente una historia de terror y ciencia ficción, es la de un ser que se enfrentó a la realidad de un mundo quebrado y que se transformó debido a sus consecuencias. Muestra, además, la importancia de las leyes no escritas, las leyes detrás de las creadas por la ciencia: la moral y las creencias. Esta historia pudo haber surgido debido a una pesadilla, pero posee enseñanzas sobre la realidad de la sociedad en que vivimos.
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