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Un Capitán de Quince Años
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sordamente y con la cola entre las patas. Parecía que trataba de encontrar una
pista.
-Es muy extraño -comentó Dick-. Y mucho más por cuanto Negoro parece hacer
otro tanto paseándose por la playa.
El grumete no apartaba la vista del portugués, que parecía medir la playa con sus
pasos, contemplando al mismo tiempo la costa y el acantilado como si tratase de
recordar algo.
"¿Conocerá Negoro este lugar?", se dijo para sí Dick.
Negoro, finalmente, se dirigió hacia el riachuelo y desapareció.
Lo importante en aquellos momentos era encontrar un abrigo donde instalarse
provisionalmente y pensar y planear lo que convenía hacer.
El asunto de la alimentación estaba resuelto, puesto que la despensa del navío
había sido desembarcada. Además, podían contar también con los recursos
naturales que, sin lugar a dudas ofrecería el país. El agua potable no faltaba
tampoco ya que el grumete había mandado a Hércules a buscarla al riachuelo.
Tampoco el fuego iba a ofrecer dificultades. La leña por los alrededores era
abundante y el viejo Tom, empedernido fumador, poseía cierta cantidad de yesca
bien conservada, en una caja que cerraba herméticamente.
Sólo era preciso encontrar un lugar donde guarecerse, y fue el pequeño Jack
quien lo descubrió, detrás de una roca. Había allí una gruta muy limpia que los
embates del mar habían formado.
El grupo se dirigió hacia aquel lugar, ya que no era de temer, debido a que la Luna
se hallaba en cuarto creciente, que las mareas alcanzasen la gruta.
Unos minutos más tarde y cuando los náufragos reponían fuerzas con un ligero
refrigerio, apareció Negoro que seguramente consideró una buena idea compartir
la comida que se preparaba en común.
Mientras el grupo comía, Dingo, que cazaba al vuelo parte de las provisiones que
los comensales le tiraban, vigilaba al mismo tiempo. Si alguien se hubiera
acercado el perro lo descubriría inmediatamente. Por este lado podían estar
tranquilos.
La conversación pronto derivó hacia la actitud que debían adoptar. Sólo Negoro no
tomó parte en la discusión.
-Lo más importante -dijo Dick, después de reflexionar un rato- es averiguar dónde
nos encontramos. Los vientos y las corrientes que hemos soportado me hacen
confiar en que hemos llegado a un punto de la costa peruana. Estoy seguro, pues,
de que estamos en alguna provincia meridional del Perú, o sea en la parte menos
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