UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 44

Un Capitán de Quince Años www.infotematica.com.ar XII EN LA PLAYA La Pilgrim se había perdido. Ya no era más que un casco sin valor, cuyos restos, al cabo de unas horas, destrozaría la resaca. Sin embargo, en pocos viajes pudieron trasladar a la costa algunos elementos que Dick creyó que podrían serles útiles. Lo importante era que se encontraban en un continente y que su repatriación, fuese cual fuese el punto de América donde habían desembarcado, no ofrecería, al parecer, grandes dificultades. La mayor satisfacción de Dick era que la señora Weldon y su hijo se hallaban a salvo. El lugar donde habían desembarcado era una playa estrecha que cerraba un acantilado de mediana altitud, si bien en algunos puntos unas suaves pendientes parecían ascender a lo alto. La desembocadura de un riachuelo se abría por el Norte a un cuarto de milla y sobre sus orillas crecían numerosos árboles de la especie de los mangles, muy distintos de sus parientes de la India. La vegetación era lujuriosa y los plataneros, tamarindos y cien vegetales más, que un americano no está acostumbrado a ver en la región septentrional del nuevo mundo, se entrelazaban en un laberinto. Sin embargo, existía un curioso detalle en aquella abundancia forestal y es que entre la misma no se veía un solo ejemplar de la familia de las palmeras, que tanto abundan en toda la superficie del planeta. También un gran número de pájaros chillones revoloteaba por encima de la playa, pájaros que en su mayor parte pertenecían a una variedad de golondrinas de plumaje negro y que no parecían demasiado salvajes. Se acercaban sin temor alguno a los náufragos, lo que daba a entender que aquellas aves no habían aprendido aún a temer la presencia del hombre y por tanto que aquella costa se hallaba totalmente abandonada y lejos de la civilización. También vieron algunas gaviotas y varios pelícanos. Aquellos animales parecían ser los únicos seres vivos que frecuentaban aquella parte del litoral. Ninguna señal, ningún indicio, ninguna huella revelaba, en una extensión muy considerable, la presencia de seres humanos. "¿Dónde nos encontramos?", se preguntaba Dick Sand bastante sorprendido. De pronto, la señora Weldon exclamó: -Fíjate en Dingo, Dick. El perro iba y venía por la playa con el hocico pegado al suelo, gruñendo 44