UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 109
Un Capitán de Quince Años
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deshacer. La incomprensible credulidad de los indígenas me favoreció en mi
cometido. Lo demás, ya lo saben ustedes.
- ¿Y Dick? -preguntó la señora Weldon.
-Poco puedo contar yo -respondió el aludido-. Sólo quiero hacer constar que mi
último pensamiento, señora Weldon, fue para usted y para Jack. El agua pasó por
encima de mi cabeza por más esfuerzos que hice por romper las ataduras que me
sujetaban al poste. Perdí el conocimiento y cuando lo recobré me encontré
solícitamente cuidado por Hércules, que se hallaba arrodillado a mi lado.
-¿Cómo pudo usted salvar a Dick? -preguntó la madre de Jack, interpelando al
negro.
-Pero, ¿es que acaso fui yo quién salvó a nuestro amigo? -comentó el gigante-.
¿Es que la corriente no pudo haber arrastrado el poste donde había sido atado
nuestro amigo y traerlo hasta donde lo encontré medio muerto?
En realidad, había sido Hércules el que había salvado la vida de Dick, jugándose
la suya propia.
-Lo importante -dijo Dick después-, es que ahora estamos otra vez juntos y nos es
preciso huir de esos miserables que, a buen seguro, habrían encontrado algún
medio de tender un lazo a la señora Weldon. Es preciso llegar a la costa antes de
que Negoro esté de regreso en Mossamedes, donde las autoridades portuguesas
nos protegerán.
Dick Sand pensó que aquella corriente de agua se dirigía hacia el Norte y era
posible que desembocara en el Zaire. Se decidió, pues, seguir aquel río,
convirtiendo la barca en una especie de islote flotante, cubierto de hierbas, de las
cuales derivan en gran número por los ríos africanos.
Para más seguridad decidieron viajar sólo de noche, aunque ello representaba
duplicar la duración de un recorrido que podía ser largo.
Cubierta, pues, la piragua con un toldo de hierba sustentada por medio de una
pértiga, los viajeros quedaban ocultos y el trayecto podía hacerse con bastantes
probabilidades de éxito.
El alimento preciso