UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 10
Un Capitán de Quince Años
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Aquello no podía ser más claro. La lancha avanzó y a los pocos momentos el
capitán y Dick subían al puente, seguidos del perro.
La intención de los dos era arrastrarse hasta la escot illa, que aparecía abierta
entre los pedazos de los dos mástiles; pero el perro, con sus ladridos, les indicaba
otro camino. Le siguieron y trató de conducirles a la duneta, donde yacían cinco
cuerpos. A la luz que entraba por la claraboya pudo observar el capitán que se
trataba de negros.
Dick Sand creyó ver que los infortunados aún vivían.
El capitán Hull llamó a los dos marineros que cuidaban de la lancha, y entre todos
sacaron a los náufragos.
No sin trabajo y con la mayor rapidez, fueron subidos aquellos negros al puente de
la Pilgrim, donde con algunas gotas de cordial y un poco de agua vieron de
reanimarles.
El perro les había acompañado.
-Ante todo -dijo el capitán-, debemos atenderles. Cuando puedan hablar, ya nos
contarán su historia. El comandante volvió la cabeza para gritar:
- ¡Negoro!
Al oír aquel nombre, y como si se pusiera en guardia, el perro se irguió con el pelo
erizado y la boca abierta.
- ¡Negoro! -gritó de nuevo el capitán al ver que el cocinero no aparecía.
El furor del perro pareció aumentar.
Por fin salió Negoro de la cocina y apenas apareció en el puente, el perro saltó
sobre él y pretendió cogerle por el cuello.
El portugués rechazó al animal dándole un golpe con un hierro que llevaba en la
mano. Algunos marineros lograron a duras penas contener al perro, tratando de
amansarlo.
El capitán, sumamente extrañado, preguntó al cocinero:
- ¿Acaso conoce usted a ese perro?
Negoro lanzó una mirada de odio al animal antes de contestar:
- ¿Yo? ¡En mi vida lo he visto! -y girando sobre sus talones regresó a la cocina.
Dick Sand le siguió con la vista mientras desaparecía, y pensó:
"¡Qué raro...!"
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