emprendió con paso firme el camino del
ayuntamiento.
Entre el ayuntamiento y la casa
parroquial desembocaba en la plaza un
camino bautizado con el nombre de El
callejón, por su estrechez; el piso era de
tierra y tenía hierbas en medio, ortigas
en los lados y, ocasionalmente, cardos,
allí donde el camino era más ancho.
El callejón bordeaba en parte la
iglesia, seguía luego a lo largo del
cementerio y empalmaba mucho más
lejos con el camino Mathieu, el camino
principal, como ya sabemos, para ir al
bosque de Epnoi.
Nadie supo jamás por qué razón