—¿Se casó nada más acabar el
rodaje?
—No, no, «durante». Por culpa de
las lluvias.
—¿De las lluvias?
—Si, ellas fueron las culpables de
que se retrasase el rodaje dos meses.
Como, mientras, no teníamos nada que
hacer…
—¡Viene ya ese blanco, o qué!
—¿Exactamente,
cuándo
os
divorciasteis?
—Al acabar la película. Me dejó de
gustar mi marido en la última escena,
cuando se vengó de Rodrigo.
—¿Fue ése el único motivo?