estaban haciendo a una artista de cine:
—Así es como debuté —decía la
actriz.
—¿Hubiera preferido quedarse en
el teatro?
—¡No! Huele demasiado a cerrado.
Prefería el ambiente del «western». ¡El
aire libre, vamos!
—¿Conoció a su primer marido en
un «western»?
—¡Robert, tráeme un blanco! —
gimoteó Rafistole, de quien se habían
olvidado.
Sí, en «Los valles perdidos». Hacía
de traidor. No tan bien, por cierto,
como en la vida real…