UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 70

—Sí. Bueno, aparte de que yo estaba enamorada de Rodrigo. —¿Traes ese condenado vaso de blanco o no? —¿Y se casó con Rodrigo después de la película? —¡Ya voy! ¡No grites como un animal! —Sí. Y enseguida nos marchamos a Venecia. —¿Viaje de novios, luna de miel? —No. Teníamos que rodar «Primera aventura». —Para usted, Marianne, ya era la segunda «aventura»… —Oficialmente…