—Sí. Bueno, aparte de que yo
estaba enamorada de Rodrigo.
—¿Traes ese condenado vaso de
blanco o no?
—¿Y se casó con Rodrigo después
de la película?
—¡Ya voy! ¡No grites como un
animal!
—Sí. Y enseguida nos marchamos a
Venecia.
—¿Viaje de novios, luna de miel?
—No.
Teníamos
que
rodar
«Primera aventura».
—Para usted, Marianne, ya era la
segunda «aventura»…
—Oficialmente…