UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 53

Los árboles crujían, inflamados como antorchas. Chazal había cogido una rama y la agitaba como intentando conjurar así el siniestro. Méchalot corría en todas direcciones, tartamudeando, y Beauras cogió su bici para ir a pedir auxilio. Desgraciadamente, al bajar por el camino Mathieu hizo un movimiento brusco y se cayó de su cacharro en medio de una nube de polvo. Se levantó dolorido, agarrándose con la mano derecha el brazo izquierdo lesionado, y vio enfrente, a menos de doscientos metros, las llamas que lamían las primeras hierbas de la pradera en un