rincón del paisaje quedaba fuera de su
vista.
Llevaban media hora descansando,
cuando les pareció oír un crepitar en el
bosque, a sus espaldas, mientras que el
viento les traía un olor a humo y una
ráfaga de ceniza que caía como copos de
nieve. Los tres se volvieron de golpe y
se levantaron. Se había declarado un
incendio que estaba devorando una parte
del bosque de Epnoi, probablemente en
la zona, y el fuego venía hacia ellos.
Los animales, espantados, huían de
allí, y sobre sus cabezas se
arremolinaban los pájaros con horribles
chillidos.