UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 52

rincón del paisaje quedaba fuera de su vista. Llevaban media hora descansando, cuando les pareció oír un crepitar en el bosque, a sus espaldas, mientras que el viento les traía un olor a humo y una ráfaga de ceniza que caía como copos de nieve. Los tres se volvieron de golpe y se levantaron. Se había declarado un incendio que estaba devorando una parte del bosque de Epnoi, probablemente en la zona, y el fuego venía hacia ellos. Los animales, espantados, huían de allí, y sobre sus cabezas se arremolinaban los pájaros con horribles chillidos.