UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 44

Menos durante las vacaciones, lo cual había permitido identificar al culpable desde el principio, ya que éste no cogía su permiso al mismo tiempo que los otros. Total que, bromeando y preguntándose cortésmente quién habría hecho aquella cochinada, hinchaban las ruedas. Luego, hicieron el relevo propiamente dicho, otro punto importantísimo del ritual gendarmesco: —¿Sin novedad? —¡Sin novedad! —Entonces, adiós ¡A descansar! —Adiós, que os sea leve.