Menos durante las vacaciones, lo cual
había permitido identificar al culpable
desde el principio, ya que éste no cogía
su permiso al mismo tiempo que los
otros.
Total
que,
bromeando
y
preguntándose cortésmente quién habría
hecho aquella cochinada, hinchaban las
ruedas.
Luego,
hicieron
el
relevo
propiamente
dicho,
otro
punto
importantísimo del ritual gendarmesco:
—¿Sin novedad?
—¡Sin novedad!
—Entonces, adiós ¡A descansar!
—Adiós, que os sea leve.