UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 42

jadeando, y le dijo a Beauras que venía detrás: —¡Hoy he ganado yo! Le he sacado diez segundos. —Sí, pero en la clasificación general le llevo por lo menos cinco minutos de ventaja. En cuanto a Chazal… ¡en la cola como siempre! En efecto, el otro gendarme llegó con dos buenos minutos de retraso sobre el vencedor de la etapa. En cada relevo de la guardia, para amenizar un poco la jomada, los tres echaban una carrera. El vencedor del mes pagaba una ronda de vino. Invariablemente, siempre era Beauras el que, a pesar de sus cuarenta y