Chevanelle —a lo largo de cientos de
hectáreas— hasta Saint-Agrève, e
incluso más allá.
Los patos y las ocas venían a
divertirse en el Criarde, bastante
estrecho y sinuoso a su paso por entre
las casas de Courquetaines, aunque, de
vez en cuando, era más ancho y tranquilo
en el campo. Este riachuelo debía de
nacer en algún lugar dentro de la zona,
puesto que salía directamente del
bosque de Epnoi en el que había
excavado un hermoso y pequeño
vallecito lleno de hojas muertas.
El gendarme Méchalot llegó el
primero al puesto de guardia, sudando y