mesa con su servilleta de papel y su
botella de naranjada. Después de
engullir el bocadillo y tomarse el
refresco, se iba a jugar a las canicas o a
las tabas en la plaza del ayuntamiento;
primero, solo; luego, con los chicos o
chicas que volvían ya de comer.
La granja de Grisón se llamaba la
Chevanelle. Se trataba de una enorme
construcción formada por tres edificios,
en su mayor parte vacíos en la
actualidad, pero que en otros tiempos
habían cobijado gran número de vacas y
ovejas. Para ir de Courquetaines a la
Chevanelle había que coger un camino
sinuoso y polvoriento que pasaba por