UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Página 34

mesa con su servilleta de papel y su botella de naranjada. Después de engullir el bocadillo y tomarse el refresco, se iba a jugar a las canicas o a las tabas en la plaza del ayuntamiento; primero, solo; luego, con los chicos o chicas que volvían ya de comer. La granja de Grisón se llamaba la Chevanelle. Se trataba de una enorme construcción formada por tres edificios, en su mayor parte vacíos en la actualidad, pero que en otros tiempos habían cobijado gran número de vacas y ovejas. Para ir de Courquetaines a la Chevanelle había que coger un camino sinuoso y polvoriento que pasaba por