UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 33

GRISON no vivía, como los otros, en el pueblo de Courquetaines, aunque el lugar donde se encontraba situada su granja sí que pertenecía a su término municipal. Pero distaba del pueblo dos buenos kilómetros de camino pedregoso e irregular. Y, para reunirse con sus amigos, Grisón no tenía más remedio que recorrer, al menos una vez, esa distancia, ida y vuelta; a veces el doble, si quería volver a almorzar. Los días de escuela llevaba un bocadillo que se tomaba a las doce en el café de la Clique, donde Robert le preparaba una