UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Seite 35

entre unos bosquecillos, subía una colina, bordeaba una cantera abandonada y se convertía, al final, en un sendero insignificante, apenas visible, a trescientos metros del gran edificio. Cuando Grisón salió de Courquetaines, ya estaba totalmente oscuro. Caminaba pensando en que los días ya habían comenzado a alargar y en que pronto ya no estaría oscuro cuando hiciera ese recorrido a la misma hora. Caminaría en dirección al sol poniente que toma unos colores tan bonitos antes de ocultarse tras las colinas. ¡Hoy empezaba la primavera! Se puso a saltar