UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 30

Los tres hombres se dirigieron al mostrador. Su victoria sobre la mosca había puesto al cabo de buen humor: —¡Una ronda para todos! —gritó—. Pago yo. LOS CHICOS , al ver llegar al cabo Beauras, se habían alejado prudentemente de la puerta del café de la Clique, donde regularmente celebraban consejo, para deambular por la calle Fer-à-chaud, que desembocaba en el lavadero público. El lavadero era una gran construcción, levantada sobre pilares a