UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 28

—¿Una mosca? —dijo el cabo con una sonrisa incrédula. —Sí, una mosca, una mosca — afirmó Robert. —Sí, señor, ha sido una mosca — añadió Rafistole—. Estaba en el espejo, Robert le dio un servilletazo… y se cayó el espejo. Beauras vio la servilleta en la mano de Robert. Por otra parte, la mosca revoloteaba con su horrible zumbido de molinillo de café. El cabo tuvo que admitir que le habían dicho la verdad. —¡Ya! Ha sido una mosca —dijo casi defraudado. Y como la mosca en cuestión, en un acto de imprudencia, se