UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | страница 16

echó encima como un perro de presa. —¡También es mala suerte! ¡Con el tiempo que hace que…! Ni siquiera hemos conseguido pasar una sola vez. Debe ser algo muy gordo lo que esconden detrás de todos esos gendarmes… Pero no vamos a quedamos con los brazos cruzados, chicos… Mañana nos reuniremos de nuevo a la salida de la escuela, ¿de acuerdo? El que acaba de hablar se llama Raclot. Todos lo consideran el jefe. Grisón insinúa, mientras tanto, una tímida respuesta: —Es que, si continúan pescándonos