Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 99

11 La señora Burrows se encontraba en la sala de estar de Humphrey House, una residencia que pretendía ser un lugar de recuperación, o «un respiro de nuestras preocupaciones cotidianas», si se hacía caso del folleto. La sala de estar era el reino en que ella gobernaba. Había tomado posesión de la butaca más grande y más cómoda de la sala, así como del único escabel que había. Y, para poder aguantar toda la tarde viendo la televisión, había embutido, entre el brazo y el cojín de la butaca, una bolsa de frutas caramelizadas. Había conseguido persuadir a uno de los ordenanzas de la residencia para que la proveyera de manera habitual de aquel tipo de cosas, comprándolas en la ciudad. Y casi nunca las compartía con otros pacientes. Cuando terminó la serie Vecinos, zapeó a una velocidad frenética por los otros canales. Dio varias vueltas por todos ellos, y no encontró nada que le interesara. Completamente frustrada, quitó el sonido de la tele y recostó la cabeza contra el respaldo de la butaca. Echaba de menos su enorme videoteca de películas y programas de televisión favoritos con la misma intensidad con que una persona normal lamentaría la pérdida de un brazo. Lanzó un suspiro largo y desconsolado, y la irritación amainó, dejando en su lugar una vaga sensación de indefensión. Se había puesto a tararear a boca cerrada la melodía de Urgencias, en tono triste y desesperado, cuando la puerta se abrió de golpe. —Aquí está otra vez —murmuró la señora Burrows para sí mientras la supervisora entraba tan campante en el salón. —¿Algo nuevo, cielo? —preguntó la supervisora, una mujer delgada como un palo y con el pelo gris, que se recogía muy prieto en un moño. —Nada… —respondió con inocencia la señora Burrows. —Hay alguien que quiere verla. —La supervisora se fue derechita a las ventanas y descorrió las cortinas para que la luz del día entrara en el salón. —¿Visitas, yo? —respondió sin entusiasmo la señora Burrows protegiéndose los ojos de la luz. Sin levantarse de la butaca, trató de meter los pies en las zapatillas, un