Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 97

cilindro había una especie de resorte, y detrás de la lente algo que parecía un interruptor. Se parecía mucho a una luz de bicicleta, pero era sólida y pesada (supuso que estaría hecha de bronce, a juzgar por las manchas verdes que observó en las superficies). En vano intentó mover la palanca, y entonces tiró de un extremo del cilindro, en el que había dos pequeñas hendiduras. La tapa saltó haciendo «¡pop!» y dejando al descubierto una pequeña cavidad. Si era una lámpara, necesitaría pilas, pero no le parecía que hubiera espacio suficiente para pilas de la potencia necesaria, y tampoco había cables. Perplejo, llamó a su hermano. —¡Eh, Cal! ¡Supongo que no sabrás lo que es esto! Tal vez sólo un trasto para la basura. El niño se acercó algo dormido, pero se le iluminó la cara en cuanto vio el objeto. Se lo cogió a Will de las manos. —¡Ah, esto es estupendo! —dijo—. ¿No tenéis por ahí una esfera de luz? —Aquí tienes —dijo Chester, bajando los pies de la mesa y después poniéndose en pie. —Gracias —dijo Cal cogiendo la esfera. Primero quitó el polvo del artefacto volviéndolo del revés, dándole unos golpecitos, y después soplando hacia dentro—. Mirad esto. Metió la esfera en la cavidad que había dentro del artefacto y apretó hasta que se oyó un clic. —Pásame la parte de arriba. Will se la entregó, y Cal volvió a ajustar el extremo del cilindro. A continuación restregó la lente en sus pantalones para limpiarla. —Tienes que mover esta palanca —le explicó a Chester y Will— para ajustar la abertura y enfocar. —La sujetó para que pudieran ver bien cómo intentaba mover lo que parecía una palanca detrás de la pieza circular—. Está algo atascada —dijo apretando todo lo que podía con ambos pulgares. A continuación, al ceder la palanca, sonrió—: ¡Ahí lo tenéis! Un haz de luz salió a través de la lente: un intenso rayo que corrió por las paredes como si bailara. Aunque la habitación estaba ya muy bien iluminada por las esferas de luz que habían colocado en varios puntos de las estanterías, ahora podían ver lo brillante que era, en comparación, el haz de luz que proyectaba la lámpara.