Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 90

cerca. Aunque tenía la cara hecha una pena a causa de la pelea con los policías, se había limpiado la sangre y había hecho todo lo posible por disimular los moretones más escandalosos. Lo había logrado utilizando su estuche de maquillaje, algo que llevaba siempre con ella, dado que su falta de pigmentación, su albinismo, la obligaba a usar una combinación de protector solar y crema base para protegerse del sol. Así que estaba segura de que su aspecto no llamaría la atención si decidía salir del refugio. Limpiando con esmero un huesecillo del pichón, recordó las cartas que había recogido del felpudo de la casa de los Burrows. Se limpió la grasa de las manos con un pañuelo y sacó del bolso el montón de cartas. Había los acostumbrados folletos que anunciaban servicios de fontanería y decoradores de estilo rústico, que examinó uno por uno a la luz del mortecino fuego antes de entregarlos a las llamas. Después encontró algo que parecía bastante más interesante: un sobre de papel Manila con una etiqueta mal escrita a máquina. L a carta iba dirigida a la atención de la señora C. Burrows, y el remitente era el Servicio Social de la zona. Sarah no perdió tiempo en abrirla. Mientras la leía, se oían ruidos de huesos partidos procedentes de algún lugar en la oscuridad, porque el gato cascaba el cráneo de la ardilla entre las fauces y después, con su áspera lengua, chupaba avaricioso los sesos del animalito. Sarah levantó la vista de la carta. De repente, comprendió con toda claridad qué era lo que tenía que hacer.