Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 81

adonde llevaban. Finalmente, llegaron a un punto en el que el túnel se dividía en dos. —¿Y ahora por dónde tiramos? —preguntó Chester en el instante en que él y Will alcanzaban a Cal, que se había parado. El chico había visto algo en el suelo, en la base de la pared, y se acercó y lo empujó con la puntera de su bota. Era un cartel señalizador, hecho de madera, que estaba descolorido y astillado, pero que aún tenía dos manos fijadas a una estaca, cuyos índices apuntaban en direcciones opuestas. Hacia cada lado, había una indicación tallada en la madera pero apenas legible. Cal cogió la estaca y la sujetó para que Will la pudiera leer. —Aquí dice «Ciudad de la Grieta», que debe de ser el túnel de la derecha. Aquí… —titubeó— no sé lo que dice… Falta el final… Creo que pone «Llanur» no sé qué… —Llanura Grande —ayudó de inmediato Cal. Will y Chester lo miraron bastante sorprendidos. —Una vez les oí a los amigos de mi tío hablar de ella —explicó. —Bueno, ¿y qué más oíste? ¿Como es la ciudad? ¿Es una ciudad de coprolitas? — preguntó Will—. No lo sé. —Vamos, ¿crees que deberíamos dirigirnos a ella? —le presionó su hermano. —La verdad es que no sé nada más —replicó Cal con indiferencia, dejando que la señal se le resbalara de la mano y cayera al suelo. —Bueno, me gusta cómo suena el nombre de la ciudad. Apuesto a que mi padre habría elegido ese camino. ¿Qué te parece, Chester, nos metemos por ahí? —Me da igual —respondió éste, sin dejar de mirar a Cal con recelo. Pero sólo tardaron unas pocas horas en darse cuenta de que la ruta elegida no era un camino principal como el túnel que habían dejado atrás. El suelo era más irregular y menos firme, estaba lleno de grandes piedras sueltas, y todo contribuía a producir la sensación de que no era muy transitado. Y lo que era peor: se veían obligados a trepar sobre montones de piedras en determinados puntos en que el techo se había desplomado. Justo cuando empezaban a discutir entre ellos si volver o no, doblaron una esquina y sus luces iluminaron un obstáculo que les cortaba el paso. Era una construcción regular, claramente artificial. —O sea que hay algo aquí, después de todo —dijo Will con alivio. Al acercarse al obstáculo, el túnel se ensanchaba hasta convertirse en una cavidad más grande. Sus luces revelaron una alta construcción en forma de valla con dos torres, cada una de ellas de unos diez metros de altura, que formaba algo parecido a