Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 55

—No —respondió Will, preocupado de repente. Volvieron apresuradamente a la cámara central, donde se pararon a mirar cada rincón, y como no lo vieron, empezaron a bordear la cámara para mirar al otro lado de la llama, que volvía a silbar fuertemente y a alargar su punta hacia el techo. —¡Ahí está! —exclamó Will, aliviado al ver la solitaria figura que penetraba resueltamente en un rincón alejado de ellos—. ¿Por qué no se queda nunca quieto? —La verdad, conozco a tu hermano desde hace tan sólo… cuarenta y ocho horas, y tengo que decirte que ya estoy harto de él —se quejó Chester, observando la reacción de Will detenidamente para comprobar que no se ofendía. A éste no le pareció importarle su comentario. —¿No podríamos llevarlo atado? —comentó Chester con sonrisa irónica. Will dudó por un segundo. —Mira, mejor vamos tras él. Debe de haber encontrado algo… Tal vez otro camino de salida —comentó, empezando a caminar hacia su hermano. Chester miró con el rabillo del ojo la cámara que contenía las filas de cadáveres amontonados. —Buena idea —murmuró y, exhalando un gemido involuntario, fue tras Will. Anduvieron a buen paso, evitando acercarse mucho a la llama, que volvía a alcanzar su máxima longitud e irradiaba un calor fortísimo. Apenas vieron a Cal saliendo del extremo opuesto de la cámara por un arco toscamente tallado. Lo siguieron por él para descubrir que no era otra cámara-cementerio, sino algo completamente distinto. Se encontraban en un terreno del tamaño de un campo de fútbol, con una enorme bóveda. Cal les daba la espalda y estaba evidentemente observando algo. —No debes separarte e ir solo —le reprochó Will. —Es un río —dijo el chico, sin hacer caso del enfado de su hermano. Ante ellos tenían un amplio canal cuya agua corría rápida rociando finísimas gotitas de agua cálida. Lo notaban en la cara, aunque estaban todavía a bastante distancia de la orilla. —¡Eh, mirad ahí! —indicó Cal a los otros dos. Había un embarcadero que entraba en el agua, de unos veinte metros de longitud. Estaba hecho de vigas de metal oxidado que parecían irregulares y trabajadas a mano. Aunque no parecía estar bien construido, resultaba perfectamente sólido bajo los pies, y no dudaron en llegar al final, donde había una plataforma circular rodeada por una