Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 486
las ampollas de Dominion en su poder. Y había visto lo importante que era el virus en su plan. ¡ Sí! Entonces comprendió lo que tenía que hacer. Si lograba obstaculizar los planes de los styx, y tal vez de paso salvar vidas de Seres de la Superficie, eso justificaría su existencia. Había dudado de su propio hijo, se había equivocado en tantas cosas … Ya era hora de que hiciera algo bien.
Apoyándose en el lateral de un menhir roto, consiguió ponerse en pie. Notaba en la cabeza los irregulares latidos del corazón, tan potentes como los golpes de un timbal. El paisaje se tambaleaba ante ella, que estaba allí de pie pero encorvada en la sombra, envuelta por un tipo de oscuridad diferente, una oscuridad a la que no afectaba la luz.
Las gemelas se encontraban al borde de un enorme agujero que había en el suelo, en el mismo punto en que, a menos que se equivocara completamente, había estado aquella columna solitaria. Las niñas styx miraban hacia el interior del Poro, señalando algo.
Haciendo un esfuerzo hercúleo, Sarah extrajo de su maltrecho cuerpo hasta la última gota de vida que le quedaba. Con los brazos extendidos, salió corriendo hacia las gemelas, recorriendo la distancia que la separaba de ellas con toda la rapidez que le permitía su cuerpo destrozado.
Vio una idéntica mirada de sorpresa en los dos rostros cuando se volvieron hacia ella, y oyó el mismo grito que ambas emitieron al caer con ella por el precipicio. No había hecho falta mucha fuerza para derribarlas, pero sí toda la que le quedaba a Sarah.
En sus últimos instantes de vida, Sarah sonreía.
las ampollas de Dominion en su poder. Y había visto lo importante que era el virus en su plan. ¡ Sí! Entonces comprendió lo que tenía que hacer. Si lograba obstaculizar los planes de los styx, y tal vez de paso salvar vidas de Seres de la Superficie, eso justificaría su existencia. Había dudado de su propio hijo, se había equivocado en tantas cosas … Ya era hora de que hiciera algo bien.
Apoyándose en el lateral de un menhir roto, consiguió ponerse en pie. Notaba en la cabeza los irregulares latidos del corazón, tan potentes como los golpes de un timbal. El paisaje se tambaleaba ante ella, que estaba allí de pie pero encorvada en la sombra, envuelta por un tipo de oscuridad diferente, una oscuridad a la que no afectaba la luz.
Las gemelas se encontraban al borde de un enorme agujero que había en el suelo, en el mismo punto en que, a menos que se equivocara completamente, había estado aquella columna solitaria. Las niñas styx miraban hacia el interior del Poro, señalando algo.
Haciendo un esfuerzo hercúleo, Sarah extrajo de su maltrecho cuerpo hasta la última gota de vida que le quedaba. Con los brazos extendidos, salió corriendo hacia las gemelas, recorriendo la distancia que la separaba de ellas con toda la rapidez que le permitía su cuerpo destrozado.
Vio una idéntica mirada de sorpresa en los dos rostros cuando se volvieron hacia ella, y oyó el mismo grito que ambas emitieron al caer con ella por el precipicio. No había hecho falta mucha fuerza para derribarlas, pero sí toda la que le quedaba a Sarah.