Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 485

con todo. Esas eran sus maneras. Y, por supuesto, en cuanto ella hubiera servido a sus propósitos, la habrían eliminado. ¿Por qué no había hecho caso de su propio instinto? Debería haberse quitado la vida en la excavación de Highfield. Había intuido lo equivocada que estaba al bajar la navaja que tenía puesta en la garganta y permitir que aquella pequeña serpiente la convenciera de trabajar con los styx. A partir de aquel momento de debilidad, Sarah había sido utilizada, sin darse cuenta, para cazar a sus propios hijos. Una pieza más del engranaje del gran proyecto de los styx. Nunca podría perdonárselo a los styx, ni tampoco a sí misma. Cerró los ojos, notando las fuertes palpitaciones del corazón. Era como si tuviera un animal dentro de su caja torácica. Puede que fuera mejor así, y que todo terminara allí mismo. Abrió sus ojos nublados. ¡No! No podía permitirse el lujo de morir, todavía no. No mientras quedara la más remota posibilidad de hacer algo. Conservó una brizna de esperanza de que Will siguiera vivo y ella pudiera llegar hasta él, porque no le había visto morir bajo las balas como a su hermano. Pero era muy improbable que hubiera sobrevivido a las explosiones, y aun en el caso de que siguiera vivo y ella lograra llegar hasta él, ¿de qué iba a servirle? Aquellos pensamientos y dudas le aguijoneaban el cerebro como espuelas, produciéndole más dolor que las heridas del cuerpo, pero al mismo tiempo estimulándola a seguir. Utilizando los brazos, se arrastró hacia el lugar en que había quedado atrapado Will, pero cada movimiento le costaba más esfuerzo que el anterior, como si tratara de avanzar a través de melaza. Pero no se detuvo. Había recorrido varios cientos de metros cuando volvió a perder el conocimiento. Despertó después, sin saber cuánto tiempo había permanecido inconsciente. No vio rastro de Drake pero oyó voces cercanas. Levantó la cabeza y vio a las dos gemelas. Estaban dando órdenes a un grupo de Limitadores que se encontraba en el mismo borde del Poro. Comprendió que era demasiado tarde para salvar a Will. Pero, aun en el estado en que se encontraba, ¿podía hacer algo? ¿Podía vengar a Tam, a su madre y a sus hijos? ¡Dominion! Sí, algo podía hacer. Estaba convencida de que una o ambas Rebeccas aún tenían