Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 48

—No podía dejarte ahí —explicó Will—. Tenía que asegurarme de que estabas bien. Es lo menos que… A Will se le quebró la voz. Estaba tratando de dominar sus emociones, sus remordimientos por todo cuanto había tenido que pasar Chester. —Me golpearon, ya te puedes imaginar —explicó de pronto Chester. —¿Eh…? —Cuando volvieron a cogerme —dijo en voz tan baja que Will apenas podía oírle —, me devolvieron al Calabozo y me pegaron con palos… montones de veces — prosiguió—. En ocasiones, Rebecca venía a mirar. —¡No! —farfulló Will. Se quedaron en silencio durante unos pasos de su camino sobre las enormes traviesas del tren. —¿Te hicieron mucho daño? —preguntó al fin Will, temiéndose la respuesta. Chester no contestó inmediatamente. —Estaban muy irritados con nosotros… Sobre todo contigo. Gritaban un montón de cosas contra ti mientras me golpeaban. Dijeron que les habías hecho quedar en ridículo. —Chester se aclaró ligeramente la garganta y tragó saliva. Sus palabras se hicieron más confusas—. Era… Yo… ellos… —Tomó aire por un lado de la boca—. Los golpes no llegaron tan lejos como me prometían, y yo pensaba todo el tiempo que reservaban para mí algo mucho peor. —Se detuvo, pasándose el dorso de la mano por la nariz—. Después aquel viejo styx me sentenció al Destierro, que era algo más terrible aún. Estaba tan asustado que me derrumbé… —Chester bajó la mirada al suelo como si hubiese hecho algo indebido, como si hubiese hecho algo vergonzoso. Prosiguió, pero a su voz acudió un dejo de furia fría y controlada, de firme resolución: —¿Sabes, Will? Si hubiera podido, habría matado… a esos styx. Lo hubiera hecho encantado. Son unos cabrones… todos. Los habría matado, incluso a Rebecca. Dirigió a su amigo una mirada tan intensa que éste tuvo un escalofrío. Chester le estaba presentando un lado de su personalidad que no sabía que existiera. —Lo siento —le dijo Will. Pero otra cosa importante se le pasó a Chester por la cabeza, que hizo que desviara sus pensamientos. Se paró en seco y se quedó tambaleándose en el sitio, como si hubiera recibido una bofetada en pleno rostro. —¿Qué decías de los styx y de sus…? ¿Cómo llaman a los que tienen trabajando