Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 476

—La hemos echado en los campos de Boletus edulis. —Tanto una como la otra echaron una risotada horrible mientras Will oía murmurar algo a Cal, que seguía con la cara apretada contra Bartleby. —No —dijo Will con la voz ronca, sin atreverse a mirar el efecto que aquellas palabras producían en su hermano—. Eso no es verdad —añadió débilmente—. Están mintiendo. —Entonces, en un grito angustiado, les preguntó—: ¿Por qué hacéis todo eso? ¿No me podéis dejar en paz? —Lo sentimos, pero no, la verdad es que no podemos —respondió una. —Ojo por ojo —añadió la otra. —Por pura curiosidad: ¿por qué disparasteis a aquel trampero al que estábamos interrogando en la Llanura Grande? —prosiguió de inmediato una de las gemelas—. Porque fuiste tú, Elliott, ¿verdad? —¿No lo confundiríais con Drake, supongo? —preguntó la otra antes de lanzar una potente risotada—. Eres de gatillo fácil, ¿no, Elliott? Al oír esto, Will y Elliott se miraron desconcertados, y ella gesticuló un «¡Oh, no!» —Y en cuanto a ese cabra loca del doctor Burrows, le hemos dejado que se entretenga por ahí… Will se puso tenso al oír el apellido de su padre adoptivo, y el corazón le dio un vuelco. —Sí, como el cebo de una trampa… —Y ni siquiera hemos tenido que acabar con él… —… porque él ha hecho ese trabajo por nosotros. Las agudas risitas de las gemelas resonaron en las oscuras piedras. —No, mi padre no… —susurró Will, negando con la cabeza al tiempo que se escondía tras el menhir. Se deslizó por la rugosa superficie de la roca hasta quedarse sentado, desplomado, con la cabeza gacha. —Pero, bueno, a lo que vamos, esto es lo que tenemos que ofrecer… —gritó una de las gemelas con la voz muy seria. —Si quieres que vivan tus amigos del alma… —Entonces, entrégate. —Y seremos indulgentes con ellos —añadió su hermana. ¡Lo utilizaban de juguete! Era como si jugaran un juego infantil, sólo que torturando de verdad. Siguieron hablando en tono persuasivo, diciéndole que su rendición ayudaría a