Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Página 469

Elliott asintió. —Tienes razón —añadió con voz totalmente inexpresiva. Will se sentía igual que un conejo al ser cegado por la luz de los faros de un camión que avanza hacia él. Era como si, en el fondo de su corazón, hubiera sabido que aquel momento llegaría, tarde o temprano, como si desde el comienzo mismo estuviera escrito que aquello iba a ocurrir. A pesar de lo cual, él los había metido a todos en ello. Posó en Chester su mirada aturdida, pero éste le respondió con tal gesto de recriminación y desprecio que Will tuvo que mirar a otro lado. —¡Bueno, no os quedéis ahí! ¡Poneos a cubierto! —les gritó Elliott. Afortunadamente, a sólo unos metros de distancia había un par de gruesos menhires. Se dispersaron: Elliott y Chester se escondieron detrás de uno, mientras Will y Cal se iban al otro. —¡Ah, Wiiill! —repitió la voz con la dulzura propia de una niña—. ¡Sal, vamos, sal de donde estés! —¡Quieto! —le dijo Elliott con un rápido movimiento de la cabeza. —¡No te escondas, hermanito! —gritó Rebecca—. Vamos a hablar un poco, como en los viejos tiempos. Obedeciendo a Elliott, Will no respondió. Asomó un ojo por un lado de la roca, pero no vio más que la oscuridad. Rebecca siguió, divertida: —Está bien, si quieres jugar, dejemos claras las reglas. Hubo un silencio. Evidentemente, Rebecca esperaba la respuesta de Will. Pero como no la obtuvo, prosiguió: —Bien… las reglas. Primero, como parece que a ti te da vergüenza venir, iré yo hasta ti. Segundo, si a alguien se le ocurre hacerme pupa, se acabaron las contemplaciones. Soltaré los perros. Los pobrecitos llevan días sin comer, así que, de verdad, no os lo aconsejo. Y en el improbable caso de que mis perros no acaben con vosotros, mis hombres de élite lo harán. Por último, aquí está la División, que cuenta con un poco de artillería… Sus armas acabarán con cualquier cosa que encuentren por el camino, incluidos vosotros. Así que es mejor que no intentéis ninguna heroicidad, o sufriréis las consecuencias. ¿Lo habéis entendido? Hubo otro silencio, y después volvió a hablar, esta vez con voz más estridente e imperiosa: