Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 468

51 Drake había bombardeado a Sarah con una pregunta tras otra mientras avanzaban para enterarse de todo. A ella le resultaba cada vez más difícil concentrarse en responder, y a menudo lo hacía de forma inconexa, en ocasiones confundiendo el orden en que habían ocurrido los acontecimientos al hablarle de Rebecca y del complot Dominion. Al final se quedaron en silencio, Drake porque intentaba reservar sus energías para llevar a Sarah, y ella porque se mareaba cada vez con más frecuencia. Como si fuera un caldero agujereado, notaba cómo se le iba la vida gota tras gota, y sabía que, de continuar así, aquellos mareos sólo significarían una cosa. No se engañaba: sabía que tenía muy pocas posibilidades de volver a ver a sus hijos. —Estas botas te van a… —cantaba sin fuerzas mientras Drake la llevaba. El dolor de la cadera fracturada era tan devastador que a veces le daba la impresión de ser un corcho cabeceando en la superficie de un océano rojo brillante que en cualquier momento podría inundarla y sumergirla en sus profundidades. Luchaba por quedarse a flote, pero se encontraba con la dificultad añadida de que su mente estaba muy confusa, y la cabeza le dolía tanto a causa del tiro que había recibido en la sien como si le hubiera partido el cerebro en dos. —Sigues mintiéndome en vez de… Y por fin llegaron a la cuesta que bajaba hasta el Poro. Drake jadeaba a causa del esfuerzo. Como si supiera lo que estaba a punto de ocurrir, echó a correr, pese al efecto que sabía que eso tendría en Sarah. Un grito llegó hasta ellos a través de la explanada: —¡Ah, Will! El chico se quedó rígido. —¡Sé que estás ahí, sunshine! —dijo una voz alegre. Will reconoció la voz sin un instante de duda. Él y Elliott se miraron a los ojos. —¡Rebecca! —exclamó casi sin aliento. Por un instante, ninguno de ellos se movió ni dijo nada. —Me parece que estamos perdidos —comentó Will con impotencia.