Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 468
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Drake había bombardeado a Sarah con una pregunta tras otra mientras avanzaban para
enterarse de todo. A ella le resultaba cada vez más difícil concentrarse en responder, y
a menudo lo hacía de forma inconexa, en ocasiones confundiendo el orden en que
habían ocurrido los acontecimientos al hablarle de Rebecca y del complot Dominion.
Al final se quedaron en silencio, Drake porque intentaba reservar sus energías
para llevar a Sarah, y ella porque se mareaba cada vez con más frecuencia. Como si
fuera un caldero agujereado, notaba cómo se le iba la vida gota tras gota, y sabía que,
de continuar así, aquellos mareos sólo significarían una cosa. No se engañaba: sabía
que tenía muy pocas posibilidades de volver a ver a sus hijos.
—Estas botas te van a… —cantaba sin fuerzas mientras Drake la llevaba. El dolor
de la cadera fracturada era tan devastador que a veces le daba la impresión de ser un
corcho cabeceando en la superficie de un océano rojo brillante que en cualquier
momento podría inundarla y sumergirla en sus profundidades. Luchaba por quedarse
a flote, pero se encontraba con la dificultad añadida de que su mente estaba muy
confusa, y la cabeza le dolía tanto a causa del tiro que había recibido en la sien como
si le hubiera partido el cerebro en dos.
—Sigues mintiéndome en vez de…
Y por fin llegaron a la cuesta que bajaba hasta el Poro. Drake jadeaba a causa del
esfuerzo. Como si supiera lo que estaba a punto de ocurrir, echó a correr, pese al
efecto que sabía que eso tendría en Sarah.
Un grito llegó hasta ellos a través de la explanada:
—¡Ah, Will!
El chico se quedó rígido.
—¡Sé que estás ahí, sunshine! —dijo una voz alegre.
Will reconoció la voz sin un instante de duda. Él y Elliott se miraron a los ojos.
—¡Rebecca! —exclamó casi sin aliento.
Por un instante, ninguno de ellos se movió ni dijo nada.
—Me parece que estamos perdidos —comentó Will con impotencia.