Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 467

—¿ Por qué no?— le preguntó.
Ella tardó un rato en responder, con los ojos puestos en Bartleby. El animal tenía la cabeza levantada y las orejas en alerta. Ante la mirada de ellos, levantó la cabeza aún más y olfateó. Elliott movió la cabeza de arriba abajo, con resignación, antes de responder a Cal.
— Porque por allí, en algún punto, nos aguarda un montón de Limitadores con los rifles preparados.— Como vio que los muchachos seguían negándose a aceptar lo que ella decía, recobró la compostura y dirigió una mirada feroz a cada uno de ellos, por turno—. Y por allí— señaló con el pulgar el área que quedaba a la izquierda— habrá suficientes Cuellos Blancos para llenar una apestosa iglesia. ¿ Por qué no le preguntas a tu Cazador? Él lo sabe.
Cal miró al gato y después a Elliott, dubitativo, mientras Will y Chester daban unos pasos en las direcciones que ella había indicado para escrutar el yermo paisaje.
Colocándose la lente, Will podía ver a considerable distancia cuesta arriba, donde se encontraban los menhires en disposiciones azarosas.— Pero … pero por allí no hay absolutamente nadie— comentó.— Y tampoco por aquí— dijo Chester—. Te estás poniendo nerviosa, eso es todo. No pasa nada, Elliott— aseguró, y se volvió a acercar a ella al mismo tiempo que Will. Al igual que Cal, Chester necesitaba que Elliott le dijera que no pasaba nada, que todo iba bien.
— Si a ser acribillado a balazos lo llamas no pasar nada, entonces tienes razón— dijo lacónicamente ella colocándose el rifle en el hombro con un solo movimiento.
— Mira, no hay styx por allí— insistió Will, con voz teñida de incredulidad—. Es una tontería.
Nada hubiera podido prepararlo para lo que sucedió justo en ese instante.
—¿ Por qué no?— le preguntó.
Ella tardó un rato en responder, con los ojos puestos en Bartleby. El animal tenía la cabeza levantada y las orejas en alerta. Ante la mirada de ellos, levantó la cabeza aún más y olfateó. Elliott movió la cabeza de arriba abajo, con resignación, antes de responder a Cal.
— Porque por allí, en algún punto, nos aguarda un montón de Limitadores con los rifles preparados.— Como vio que los muchachos seguían negándose a aceptar lo que ella decía, recobró la compostura y dirigió una mirada feroz a cada uno de ellos, por turno—. Y por allí— señaló con el pulgar el área que quedaba a la izquierda— habrá suficientes Cuellos Blancos para llenar una apestosa iglesia. ¿ Por qué no le preguntas a tu Cazador? Él lo sabe.
Cal miró al gato y después a Elliott, dubitativo, mientras Will y Chester daban unos pasos en las direcciones que ella había indicado para escrutar el yermo paisaje.
Colocándose la lente, Will podía ver a considerable distancia cuesta arriba, donde se encontraban los menhires en disposiciones azarosas.— Pero … pero por allí no hay absolutamente nadie— comentó.— Y tampoco por aquí— dijo Chester—. Te estás poniendo nerviosa, eso es todo. No pasa nada, Elliott— aseguró, y se volvió a acercar a ella al mismo tiempo que Will. Al igual que Cal, Chester necesitaba que Elliott le dijera que no pasaba nada, que todo iba bien.
— Si a ser acribillado a balazos lo llamas no pasar nada, entonces tienes razón— dijo lacónicamente ella colocándose el rifle en el hombro con un solo movimiento.
— Mira, no hay styx por allí— insistió Will, con voz teñida de incredulidad—. Es una tontería.
Nada hubiera podido prepararlo para lo que sucedió justo en ese instante.