Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 459
—. ¡Y quién sabe cuál es su profundidad! Nadie que haya caído en él ha regresado
para contárnoslo. Salvo uno, hace mucho tiempo, que dicen que salió por su propio
pie.
—He oído hablar de él. Un tal Abraham no sé qué —dijo Will recordando que
Tam le había hablado de ese hombre.
—Mucha gente pensó que era mentira —siguió Elliott—. O eso, o que la fiebre le
había reblandecido el cerebro. —Miró a lo hondo del Poro—. Pero hay un montón de
antiguas leyendas sobre una especie de… —dudó como si estuviera a punto de decir
algo demasiado absurdo— una especie de lugar, ahí abajo.
—¿A qué te refieres? —preguntó Will volviéndose rápidamente hacia ella.
Necesitaba saber más, y le traía sin cuidado cómo reaccionara Chester—. ¿Qué tipo de
lugar?
—¡Ah! Ya está otra vez con su montón de preguntas —murmuró Chester sin
perder un segundo. Will lo ignoró.
—Dicen que allí hay otro mundo, pero Drake pensó siempre que eran un montón
de paparruchas —dijo poniéndole el tapón a la cantimplora.
Andando por el borde del Poro no vieron indicios de más Limitadores. Tras pasar
un rato caminando a buen ritmo, Will vio a través de la lente el contorno de una
especie de estructura regular. Unos minutos después, quedó patente que no se trataba
de un edificio, sino tan sólo de un enorme arco.
Dos cosas le sorprendieron al llegar. El arco, aunque erosionado y en parte
desmoronado, conservaba un símbolo en la clave de bóveda que reconoció enseguida.
Tenía talladas tres líneas divergentes, el mismo símbolo que aparecía en el colgante de
jade que le había dado el tío Tam justo antes de su último enfrentamiento a la división
styx en la Ciudad Eterna.
La segunda cosa que notó era que había papeles esparcidos por el suelo en el lado
de allá del arco. Chester y Elliott ya habían cogido algunos de aquellos papeles y
estaban examinándolos.
—¿Qué es todo eso? —preguntó Will al acercarse a ellos.
Sin comentario alguno, Chester le entregó unas hojas.
No necesitó más que echarles una mirada.
—¡Mi padre! —exclamó—. ¡Mi padre!
Vio que varias de ellas contenían dibujos de piedras, en los que había minuciosos
borradores de líneas de símbolos extraños y complejos. La inconfundible escritura de