Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 457

49 —¿Ves algo? —le preguntaba Chester a Elliott mientras escudriñaban el horizonte por la mira de los rifles. —Sí… Algo que se mueve, a la izquierda —confirmó ella—. ¿Los ves tú? —No —admitió Chester—. Nada… —Son dos Limitadores, puede que tres —explicó Elliott. Ya habían avistado styx varias veces a lo largo del camino, y cada vez que lo hacían, se veían obligados a cambiar de dirección. Esa había sido la tónica general desde que salieron a un espacio abierto gigantesco lleno de extrañas formaciones rocosas. Se trataba de aquellas rocas como de masa de pan que había encontrado el doctor Burrows. Pero a diferencia de éste, ellos evitaban el camino, porque Elliott consideraba que ir por él era demasiado peligroso. —Es mejor resultar lo menos visibles posible —dijo la chica. Aunque los Limitadores estaban a una distancia considerable, Chester y ella iban agachados y utilizaban los menhires para resguardarse al volver sigilosamente hacia el lugar en que los esperaban Will y Cal. —¿Habéis visto algo? —preguntó Will. —Más Limitadores —respondió cortante Chester, evitando mirarlo. —No me hace ninguna gracia —dijo Elliott negando con la cabeza—. No podemos seguir por el camino que yo pensaba, así que tendremos que atajar por la cuesta más próxima al Poro, y después… después iremos hacia… Dudó, al tiempo que llegaba por el seco aire un aullido distante seguido de ladridos. Bartleby soltó un leve maullido, y sus orejas se levantaron como antenas de radar mientras se giraba completamente hacia el lugar del que llegaban los ladridos. —Vienen con los perros de presa —dijo Elliott—. Vamos. Siguieron andando todo lo aprisa que podían, pero Will y los demás se daban cuenta de que no sentían el miedo que sería de esperar. Y eso por dos razones: la primera, porque los soldados se encontraban aún a una distancia tal que no percibían