Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 443

No era Bartleby. Lo primero que pensó era que veía su propio reflejo. Pero no tardó nada en darse cuenta de que no era así. Ante él, erguido con toda su tenebrosa y amenazante presencia, había aparecido un Limitador. Había ido bordeando la columna desde el lado opuesto. Llevaba gabán largo y tenía el rifle a la altura de la cintura. Por un brevísimo instante, dio la impresión de que estaba tan sorprendido como Cal, que lanzó un chillido imperioso e ininteligible para alertar a Will y Chester. Cal y el Limitador se miraron a los ojos. A continuación el labio superior del Limitador se levantó en un gesto despectivo y brutal, mostrando los dientes en su rostro horrible y chupado. Era un rostro demente e inhumano: el rostro de un asesino. El instinto actuó antes que la mente, y Cal empleó lo único que tenía a mano. Levantó el bastón y, con un inusitado golpe de suerte, el mango enganchó el rifle del Limitador antes de que lo pudiera agarrar firmemente, y se lo arrancó de las manos. Hizo ruido de cristales al caer en la gravilla de obsidiana del suelo. Entonces el Limitador y Cal se encontraron allí, frente a frente, tal vez más sorprendidos todavía por lo que acababa de ocurrir que en el instante en que se habían descubierto el uno al otro. No duró mucho. En menos de un abrir y cerrar de ojos, la mano del Limitador se abalanzó sobre él, blandiendo lo que parecía una daga en forma de hoz. Era el arma reglamentaria de los styx, que tenía una hoja curvada de aspecto mortal, de unos quince centímetros de larga. Blandiéndola en la mano, se lanzó contra Cal. Pero Will ya estaba allí. Apareció por un lado. Agarrando el brazo del Limitador, dio un fuerte golpe contra él, y el Limitador salió impulsado. Will lo siguió en su caída y, al aterrizar ambos en el suelo, se dio cuenta de que estaba colocado de través sobre el Limitador. Seguía agarrando el brazo del soldado, y empleó todo su peso para evitar que pudiera usar el cuchillo. Viendo lo que intentaba hacer su hermano, Cal siguió su ejemplo y se lanzó sobre las piernas del soldado, cogiéndole los tobillos con toda la fuerza de sus brazos. El Limitador estaba golpeando la espalda y el cuello de Will con el brazo libre, e intentaba cogerle la cara. La mochila se le había subido a Will hasta los hombros, y le dificultaba al Limitador descargar los puñetazos. Mientras le gritaba a Chester, Will mantenía la cabeza agachada.