Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 439

—Mándalo por la cornisa. Encontrará el camino de bajada —indicó Elliott. —No voy a volver a perderlo —dijo Cal con decisión. —Ya lo he entendido —bramó ella—. Si de verdad es un Cazador, sabrá encontrarnos abajo. Indignado, el chico lanzó un gruñido de contrariedad. —¿Qué quieres decir? ¡Es el mejor Cazador que hay en toda la Colonia! ¿Verdad que sí, Barí? —Pasó la mano con cariño por la cabeza pelada y arrugada del gato, y la colmena de abejas empezó a sonar como una revuelta popular. Elliott fue delante, seguida de cerca por Chester, que adelantó a Will: —Perdona —dijo con brusquedad. Este prefirió no decir nada, y en cuanto Chester se perdió de vista, lo siguió por la escalera. Se sintió desconcertado, mientras se agarraba a los listones de hierro y buscaba a tientas el peldaño en que posar el pie. Sin embargo, en cuanto empezó a moverse, la cosa no resultó del todo mal. El último fue Cal, que había enviado a Bartleby por el camino largo, por la cornisa, pero parecía tener grandes recelos al descender por la escalera, y bajaba con mucha rigidez y lentitud. Era un largo descenso, y la escalera temblaba y crujía pavorosamente con sus movimientos combinados, como si alguna de las sujeciones se hubiera soltado o roto. No tardaron en tener las manos llenas de óxido y tan resecas que tenían que tener especial cuidado para no soltarse. Poco a poco, a medida que bajaban, el viento disminuía. Al cabo de un rato, Will se dio cuenta de que ni veía ni oía a Cal por encima de él. —¿Estás bien? —le gritó. No hubo respuesta. Repitió la pregunta, esta vez más fuerte. —Sí —fue la respuesta, pronunciada con voz resentida, que le llegó de abajo: era Chester. —¡No te pregunto a ti, so ganso! ¡El que me preocupa es Cal! Al tiempo que Chester mascullaba una respuesta, el bastón de Cal cayó por delante de Will, dando vueltas. —¡Dios mío! —exclamó, pensando por un horrible instante que su hermano se resbalaba e iba a caer tras el bastón. Contuvo el aliento y aguardó. Sus temores no se vieron confirmados, pero seguía sin percibir señal alguna de Cal. Will decidió comprobar dónde estaba e, invirtiendo el sentido de su marcha, empezó a subir por la escalera. No tardó en llegar hasta él. Cal estaba completamente inmóvil, aferrándose